A miles de kilómetros de San Juan, pero con el mismo sentimiento intacto, Mario González volvió a demostrar que la pasión por la Selección Argentina no conoce fronteras. El sanjuanino fue uno de los miles de hinchas que este viernes participaron del multitudinario banderazo realizado en Miami Beach, en la antesala del partido entre la Scaloneta y Cabo Verde, por los 16avos de final del Mundial de Fútbol 2026.

Desde muy temprano, la avenida 7300 Collins Avenue comenzó a teñirse de celeste y blanco. Banderas, bombos, camisetas y cánticos transformaron la zona en una auténtica fiesta argentina, pese a las altas temperaturas que pusieron a prueba a los fanáticos.

Fue una locura total esta mañana. Insoportable el calor, pero ahí estuvimos. Unos cuantos se desmayaron del calor. Ya después se puso más agradable“, relató Mario a Diario La Provincia SJ, todavía con la emoción a flor de piel.

Con camisetas, banderas y bombos, los hinchas argentinos transformaron Miami en un rincón celeste y blanco durante el tradicional banderazo.

Un pedazo de Argentina en Miami

El encuentro de los hinchas se realizó junto a la tradicional Churrería Manolo, uno de los puntos elegidos por los argentinos para reunirse antes del trascendental encuentro mundialista.

Según contó Mario, el banderazo comenzó cerca de las 6 de la mañana y, cuando él y su esposa decidieron retirarse alrededor de las 9, la multitud seguía creciendo. “Empezó desde las 6:00 y cuando nos fuimos, a las 9:00, la gente seguía llegando“, describió.

Entre los momentos más curiosos de la jornada hubo uno que le arrancó varias sonrisas. “Fue gracioso ver a algunos policías practicando su español“, comentó entre risas, al recordar cómo incluso los efectivos que custodiaban el operativo se contagiaban del clima festivo generado por los miles de argentinos.

“Fue una locura total”, resumió el sanjuanino Mario González tras vivir la fiesta de los hinchas argentinos bajo un intenso calor en Miami.

Aunque hace más de medio siglo dejó Pocito para buscar nuevas oportunidades en Estados Unidos, Mario jamás perdió el vínculo con su tierra ni con los colores de la Selección por eso llevó consigo al banderazo una bandera en la que se podía leer grande Pocito.

Emigró a Nueva York cuando apenas tenía 17 años y allí construyó una nueva vida. Hace más de 55 años reside en esa ciudad, donde formó una familia junto a Elisa Hinojosa, de origen peruano, con quien comparte 53 años de matrimonio.

Fue ella quien resumió la historia que construyeron juntos lejos de Sudamérica. “Mis raíces están en NYC. Me casé y nacieron mis hijos, ¿qué más puedo pedir?”, expresó ella.

Pese a las altas temperaturas, miles de fanáticos acompañaron el banderazo que se realizó desde la madrugada en Miami Beach.

La ilusión intacta antes del partido

Como miles de argentinos que viajaron desde distintos puntos de Estados Unidos y del mundo, Mario llegó a Miami impulsado por una sola ilusión: volver a ver a la Selección dar otro paso rumbo al sueño mundialista.

El calor extremo, las largas horas de espera y la multitud quedaron en un segundo plano frente a la emoción de compartir una fiesta que, una vez más, convirtió las calles de Miami en una extensión de Argentina.

Porque, aunque la distancia con San Juan sea enorme, para Mario González la pasión por la camiseta albiceleste sigue siendo exactamente la misma que cuando alentaba desde su Pocito natal.

Lejos de Pocito, Mario González con su esposa.