A Juan Pablo Serdoch lo moviliza la pasión por la Selección Argentina y está convencido que la vida está hecha de experiencias y vale la pena todo lo que la lleve a vivirla. Por eso, articuló todos los detalles posibles para estar en el Mundial de Fútbol 2026 y lo logró con una misión especial: intercambiar las 47 camisetas argentinas con el 10 de Messi con hinchas de las selecciones participantes. La misión es enorme pero no imposible: en Qatar lo consiguió (aunque eran menos países) y confía en que hará todo lo que esté a su alcance.
“Es lo que uno se lleva en el alma: la pasión por la Selección. Con mi hermano compartimos un hobby que es intercambiar camisetas con hinchas de otros países. Este es mi tercer Mundial, tras Rusia y Qatar, y ojalá lo logremos. Sucede que son muchas sedes y están distantes unas de otras; además que hay 50% más de países. Pero lo intentaré“, contó a Diario La Provincia SJ. En Rusia lograron 24 de 31 camisetas y en Qatar, intercambiaron las 31.
Y si en Qatar tuvo la compañía y ayuda de su hermano, debido que viajó recuperándose de una lesión en una pierna y en muletas, ahora la misión lo tiene solo frente a su propósito. “La presión es doble. Por eso le pido a los sanjuaninos que me acompañen a través de las redes sociales y su buena energía“, agregó entusiasmado y ya pueden verse sus aventuras en el perfil de Instagram: @juampi_tavi_serdoch
Siempre en clave Mundial
Lo que vivió con Argentina Campeona del Mundo le da mucha energía a Juan Pablo. “Es una pasión y al recuerdo de lo que pasó en Doha lo tengo muy presente. Lo repaso seguido y siempre hay alguien con quien lo hablo de todo lo intenso que fue. No creo que nos pase lo mismo que en ese Mundial: en 12 días, con mi hermano intercambiamos todas las camisetas y vimos todos los partidos de Argentina“, relató.
Y dijo, orgulloso: “salimos campeones dos veces: con la Selección Argentina y al lograr intercambiar todas las camisetas. Fueron dos aventuras logradas”.
Con ese impulso, Juan Pablo se puso en acción para ir a este Mundial. La complejidad de las sedes hizo que fuera más difícil lograr entradas para los partidos: “es un condicionante y se me complicó conseguir entradas para la fase de grupos. Hubo más contratiempos en este Mundial: son muy caras y además, difíciles de lograr. Las de categoría 3, en promedio, estaba a 85 dólares en el Mundial pasado y también eran complicadas de conseguir, pero las tuvimos. Pero en este Mundial, no conocí a quién la obtuviera a valor oficial: el valor arrancaba en 370 dólares“, explicó.
En ello, de acuerdo al sanjuanino, las entradas que podían lograrse son de categorías 2 y 1 a 650 y los 825 dólares. “Son mejores ubicaciones pero se les agregó un cero más, en referencia al Mundial pasado. No sé si muchos argentinos puedan ver todos los partidos. Sin duda, FIFA juega su juego y pone los valores de venta y reventa y eso, influyó en que muchos hinchas decidieran no viajar”.
Con esa realidad, Juan Pablo reconoció que “aunque no lograra entradas, me centraré en conseguir camisetas, lo que es mi pasión. La distancia es otro límite: en Doha teníamos todos los estadios en un radio de 50 km. y ahora están Canadá, Estados Unidos y México llenos de sedes y los traslados aéreos son caros para uno. Mientras que en Rusia y en Qatar, con el pase mundialista, el viaje era gratuito”.
Por más tesoros
Serdoch tiene en su colección camisetas que lo llenan de orgullo. “La de Holanda es la más bonita y la mejor que pude lograr. Y de las historias de intercambios, la más preciada y “loca” la logré con un matrimonio de México en la previa de Japón- Alemania. Antes de irnos al partido nos cruzamos con ellos y escuchamos que ella quería intercambiar camiseta por un simpatizante de un equipo de África. No era mundialista pero la camiseta era muy linda”, relató Juan Pablo.
Pero eso no era todo: el hincha no quería intercambiar y ella tenía 7 horas antes de regresar a su país, para poder intercambiar las 5 que le quedaban. Fue entonces cuando los hermanos Serdoch se pusieron en acción: “le propusimos que se llevara las que nosotros teníamos repetidas y nos dejara las de México. Pero las teníamos en el hotel y si nos íbamos, nos perdíamos el partido. Entonces, a mi hermano se le ocurre: “¿y si la ayudamos a hacer los cambios de camisetas ahora?”Y en una hora logramos intercambiarlas por las que ella quería“, recordó y agregó un detalle no menor.
“Lo hicimos con una técnica que aprendimos y nos resultó. Quedamos en contacto y excelente relación. Ese es el espíritu mundialista: ayudarse y no sacarse ventajas con otros hinchas. Sino acompañarse y ayudarse“, relató.
Juan Pablo ya comenzó a transitar su aventura mundialista para la que cuenta con un pilar enorme: “mi familia y mis amigos son un apoyo incondicional. Me alientan a cumplir este sueño y que lo viva con intensidad y naturalidad, todo lo que me haga bien”, agregó.
En ello, en redes por Whatsapp con otros argentinos y otras plataformas, transitará el Mundial de Fútbol combinando alojamientos y traslados para sumar una experiencia más “para toda la vida. Estas vivencias son eternas y es lo único que nos vamos a llevar”, sentenció.
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