Durante semanas recorrió Estados Unidos detrás de un solo sueño: acompañar a la Selección Argentina en cada paso rumbo a la Copa del Mundo. Viajó por distintas ciudades, alentó desde las tribunas y vivió la fiesta mundialista junto a miles de compatriotas. Sin embargo, cuando solo faltaba un partido para completar la aventura, el destino le jugó una mala pasada.
El sanjuanino Juan Pablo Sasso no podrá estar este domingo en el MetLife Stadium de Nueva York para la final entre Argentina y España. No fue una decisión propia ni una cuestión económica inicial. Fue el resultado de una combinación de vuelos cancelados, problemas con una empresa aérea, tarifas que se dispararon en cuestión de horas y un verdadero colapso en el transporte que afecta a miles de hinchas argentinos.
En diálogo con Diario La Provincia SJ, contó en primera persona la frustración de quedarse a las puertas del partido más esperado del Mundial.
“Nos dejaron sin el vuelo”
Todo estaba organizado para viajar desde Miami hasta Nueva York y llegar a tiempo para la final. Incluso los pasajes ya estaban reservados. Pero el viaje nunca se concretó.
“No fuimos a Nueva York. Sacamos los aéreos y la empresa que nos vendió el vuelo nos ca#@, básicamente. Nunca nos enviaban el mail de confirmación. Llamamos y nos dijeron que el boleto que habíamos comprado ya no estaba disponible”, explicó Sasso.
La sorpresa fue todavía mayor cuando les ofrecieron una única alternativa. “Habíamos pagado 600 dólares y si queríamos viajar teníamos que sacar otro pasaje pagando 2.000 dólares más. Acá es todo oferta y demanda. Como el mismo vuelo había subido muchísimo de precio, nunca nos confirmaron la reserva.”
Con esa realidad sobre la mesa, tomaron una decisión difícil.
Renunciar al sueño de estar en la final.
Después del golpe, Juan Pablo y el grupo con el que viaja decidieron cambiar los planes. En lugar de seguir intentando llegar a Nueva York, optaron por disfrutar los últimos días en Miami antes del regreso a Argentina.
“Fue un bajón porque el plan era estar en Nueva York, pero estamos muy bien acá. Estoy en Miami, pero mi alma está en Nueva York”, expresó.
Aunque la tristeza es evidente, asegura que la ciudad también respira Mundial. Miles de argentinos vienen copando las playas, los bares y los espacios preparados para seguir la final en pantalla gigante.
“Está lleno de hinchas argentinos. Hay muchos lugares que arman pantallas gigantes para ver el partido. M2 y el Fan Fest son los más elegidos”, explicó.
El otro Mundial: el de los que quedaron afuera
Mientras el MetLife Stadium se prepara para recibir a los privilegiados que consiguieron una entrada, afuera hay otra historia. La de miles de hinchas que hicieron el esfuerzo de viajar hasta Estados Unidos, pero que nunca pudieron acceder a un ticket.
Según cuenta Juan Pablo, en cada presentación de la Selección hubo entre 5.000 y 7.000 argentinos alentando desde las inmediaciones de los estadios. “Las canchas estaban llenas de japoneses, mexicanos y gente de muchos países con camisetas de Argentina. Los precios eran imposibles para nosotros“, aseguró.
La final llevó esa situación al extremo: entradas que superan los 12.000 dólares
El sueño de ver a Lionel Messi disputar otra final mundialista quedó reservado para unos pocos. Los valores de las entradas alcanzaron cifras inéditas. “La más barata no baja de los 8.900 dólares“, aseguró.
Los precios que circulan entre revendedores y plataformas privadas muestran la magnitud de la demanda.
- Categoría 1: 12.500 dólares.
- Ubicaciones en sectores altos: 9.500 dólares por entrada.
- Operaciones únicamente mediante transferencia, efectivo o PayPal.
Para la enorme mayoría de los hinchas argentinos que viajaron a Estados Unidos, esos valores resultaron completamente inaccesibles.
Por eso y por el peligro que el vuelo de regreso desde Estados Unidos se vea cancelado este lunes, es que el sanjuanino decidió no arriesgarse y quedarse en Miami desde donde saldrá su viaje a la Argentina.
“Mañana sale nuestro vuelo desde Miami a Argentina y, con todo lo que nos pasó, preferimos quedarnos acá hasta el regreso para no tener problemas con los tiempos. Hay mucha demora de vuelos por el Mundial y también por el clima”, señaló.
Aunque no podrá cumplir el objetivo de estar en el MetLife Stadium, Juan Pablo asegura que el sentimiento sigue intacto. Después de recorrer miles de kilómetros acompañando a la Scaloneta, este domingo alentará desde Miami con la misma ilusión que tuvo desde el primer partido.
Porque, como él mismo resume, hay algo que ninguna aerolínea, ningún precio ni ningún contratiempo puede cambiar.
“Estoy en Miami… pero mi alma está en Nueva York.”