Para miles de argentinos, asistir a un Mundial de fútbol representa un sueño difícil de alcanzar. Para Enzo Emanuel Guzmán, de Capital, ese anhelo finalmente se hizo realidad cuando emprendió viaje hacia Estados Unidos para presenciar el debut de la Selección Argentina en el Mundial 2026.
En diálogo con Diario La Provincia SJ, el sanjuanino relató cada detalle de una experiencia que definió como “única e inolvidable” y que tuvo como principal motivación la posibilidad de ver a Lionel Messi en su último Mundial.
“Viajé el lunes por la tarde desde Ezeiza hacia Kansas y llegué el martes por la mañana. Fueron unas 15 horas de viaje. Había mucha ansiedad y nervios por llegar, pero no lo sentí tanto porque en el vuelo iban muchísimos argentinos“, contó.
La presencia de hinchas albicelestes desde el inicio del recorrido hizo que la espera fuera más llevadera. La ilusión de vivir un Mundial desde adentro comenzaba a sentirse incluso antes de aterrizar.
Un sueño largamente esperado
Para Enzo, estar presente en este torneo no fue una decisión improvisada. Desde hacía tiempo tenía un objetivo claro: acompañar a la Selección y ver a Messi en una Copa del Mundo.
“La experiencia es única e inolvidable. Tenía planeado poder estar en el primer partido del último Mundial de Messi. Además, es la primera vez que voy a un Mundial“, expresó.
La emoción fue aún mayor al llegar al estadio y compartir la jornada con miles de argentinos que, al igual que él, habían viajado desde distintos puntos del país para alentar al equipo de Lionel Scaloni.
La camiseta de San Martín, presente en la fiesta mundialista
Entre tantas camisetas celestes y blancas hubo una que tuvo un significado especial para el sanjuanino: la de San Martín.
Desde el momento en que confirmó su viaje, supo que quería llevar consigo un símbolo de su provincia y de su pasión futbolera.
“Desde que supe que iba a ir al Mundial no dudé un segundo en llevar la camiseta de San Martín. Y más sabiendo que el primer partido coincidía con el Día del Hincha Verdinegro“, afirmó.
La presencia de la camiseta verdinegra no pasó desapercibida y se convirtió en una forma de representar a San Juan en uno de los escenarios deportivos más importantes del planeta.
“No hay adjetivos para describir tanta magia”
Si hubo un momento que quedará grabado para siempre en la memoria de Enzo fue el instante en que vio a Lionel Messi dentro del campo de juego.
Acompañado por dos amigos, pudo disfrutar desde las tribunas de una experiencia que durante años había imaginado. “Ver a Leo es algo fantástico. No hay adjetivos que puedan describir poder ver tanta magia”, expresó emocionado.
Las palabras reflejan el sentimiento de miles de hinchas argentinos que siguen viendo en Messi un símbolo del fútbol mundial y una figura capaz de generar admiración en cualquier rincón del planeta.
La pasión argentina, una marca registrada
Más allá del resultado y del espectáculo deportivo, Enzo destacó la repercusión que genera la presencia de los argentinos en cada evento internacional.
Según contó, la pasión con la que viven el fútbol llama poderosamente la atención de quienes llegan desde otros países. “El argentino es único. Nos ven como locos, pero les encanta esa locura. Quieren saber qué se siente tener tanta pasión, pero no lo comprenden. Nos miran asombrados”, aseguró.
La imagen de miles de hinchas cantando, alentando y acompañando a la Selección volvió a convertirse en una de las postales más destacadas del Mundial.
Aunque el balance general fue altamente positivo, Enzo también señaló algunos inconvenientes relacionados con la organización del evento. Según explicó, uno de los principales problemas estuvo vinculado al traslado de los hinchas hacia el estadio.
“Creo que sobrevaloraron al hincha argentino y no dimensionaron la cantidad de gente que podía ir. Hubo horas de demora y cuadras de fila de personas en el Fans Fest que iban hacia el estadio“, comentó.
Pese a esas dificultades, remarcó que la experiencia superó ampliamente cualquier inconveniente. “Sacando esa mala organización, todo lo demás fue increíble”, resumió.
Después de más de 15 horas de viaje, miles de kilómetros recorridos y una ilusión que lo acompañó durante años, Enzo regresará a San Juan con un recuerdo imborrable.
“Es un sueño hecho realidad, algo que nunca en mi vida voy a olvidar”, concluyó.