El gobierno italiano aprobó el pasado viernes una reforma drástica a la ley de ciudadanía, estableciendo importantes cambios para quienes buscan obtener la ciudadanía italiana. Esta modificación limita el “ius sanguinis” (derecho por sangre) y introduce nuevas reglas que afectan a los descendientes de italianos y a aquellos que desean obtener la ciudadanía por matrimonio. A continuación, se detallan los cambios más significativos y el principal requisito para tramitarla.

1. Limitación del derecho de ciudadanía por descendencia (“ius sanguinis”)
Uno de los cambios más relevantes es que la ciudadanía italiana solo podrá ser solicitada por descendientes de italianos de primera o segunda generación. Esto significa que solo quienes tengan padres o abuelos italianos podrán obtener la ciudadanía, eliminando la posibilidad de hacerlo a través de generaciones más lejanas. Esta medida afecta principalmente a aquellos que descendían de italianos de tercera o cuarta generación.

2. Nueva modalidad de trámite: no más consulados
Con la nueva reforma, los trámites para obtener la ciudadanía italiana ya no se podrán realizar en los consulados. A partir de ahora, la tramitación se realizará directamente a través del Ministerio de Relaciones Exteriores o Cancillería. Se creará una unidad especializada que se encargará de gestionar las solicitudes. Además, se establece un plazo de hasta 48 meses para expedir las resoluciones sobre la ciudadanía.

Más de 30 mil argentinos tramitaron la ciudadanía italiana en el 2024.
Foto Archivo NA: REUTERS/Yara Nardi

3. Ciudadanía por matrimonio: nuevos requisitos
En cuanto a la ciudadanía por matrimonio, se ha establecido que, además de aprobar un examen de idioma italiano, los cónyuges deberán haber residido de forma estable en Italia durante al menos dos años. Hasta ahora, solo era necesario pasar el examen de idioma, pero con este cambio, el gobierno italiano exige una mayor permanencia en el país.

4. Aumento en los costos del trámite
Otro cambio importante es el aumento en la tarifa para tramitar la ciudadanía italiana. El costo pasó de 640 euros a 700 euros. Este incremento también ha generado comentarios entre quienes ya estaban en proceso o planeaban comenzar el trámite.

5. Medidas transitorias para quienes ya comenzaron el trámite
Para aquellas personas que ya habían presentado su documentación o iniciado un juicio antes de la entrada en vigor de la nueva ley, las normas anteriores seguirán aplicándose. Esto significa que quienes iniciaron su trámite o juicio antes de la reforma aún podrán obtener la ciudadanía conforme a las reglas previas. Sin embargo, aquellos que no han iniciado el trámite deben ajustarse a las nuevas disposiciones. La abogada Graciela Cerulli recomienda enviar una carta documento al consulado italiano, solicitando el reconocimiento de la ciudadanía si se desciende de un antepasado italiano, aunque esto no garantiza la obtención de la ciudadanía.

El Coliseo, en Roma, Italia.
Foto Archivo NA: Xinhua/Alberto Lingria

Reacción y futuro de la reforma

La reforma generó controversia y oposición, pero el gobierno de Giorgia Meloni ya ha enviado dos proyectos de ley al Parlamento para definir los detalles de la nueva legislación. Aunque el decreto tiene una vigencia inicial de 60 días, se espera que el Parlamento lo apruebe, consolidando estos cambios a largo plazo.

Con esta reforma, el gobierno italiano pretende reducir el número de solicitudes de ciudadanía italiana, especialmente en países con grandes comunidades de descendientes de italianos, como Argentina y Brasil, donde la demanda ha crecido considerablemente en los últimos años.