Un dron ruso impactó un carguero chino en el mar Negro durante la noche, un día antes del viaje del presidente ruso Vladimir Putin a Beijing para reunirse con Xi Jinping. El buque, identificado como KSL Deyang, se aproximaba al puerto de Odesa cuando fue atacado.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, declaró que “drones atacaron Odesa (…) y uno impactó contra un buque propiedad de China”, añadiendo que “los rusos no podían desconocer qué barco estaba en el mar”.

Impacto y respuesta inmediata

El portavoz de las fuerzas navales ucranianas, Dmitro Pletenchuk, informó que ninguno de los tripulantes, todos ciudadanos chinos, resultó herido y que el buque continuó su travesía. Pletenchuk afirmó que “el buque estaba entrando para cargar. Después de que fuera alcanzado por la noche por un Shahed, la tripulación se hizo cargo de las consecuencias. Afortunadamente, nadie resultó herido y el barco continuó su camino hacia su puerto de destino”.

Vladimir Putin y Donald Trump (Redes Sociales)
Agencia Noticias Argentinas

Tras el impacto, se publicó una imagen de la cubierta superior ennegrecida del barco.

El riesgo latente en el mar Negro

Este incidente se suma a los habituales ataques rusos contra embarcaciones civiles cerca de Odesa. Volodimir Zelensky afirmó que las fuerzas rusas atacaron Ucrania durante la noche con 524 drones de ataque y 22 misiles, incluidos misiles balísticos y de crucero.

Desde el inicio de la invasión rusa, el tránsito de barcos comerciales en el mar Negro sigue activo, pero bajo condiciones de riesgo extremo. Tras la anulación del acuerdo de exportación de grano mediado por Turquía y Naciones Unidas, Ucrania implementó un corredor marítimo independiente bordeando aguas de la OTAN.

Las medidas de seguridad han permitido a Ucrania mantener cerca del 98% de sus objetivos de exportación, a pesar de que los puertos ucranianos y la infraestructura portuaria civil sufren ataques casi cada cinco días, con más de una veintena de buques civiles dañados. La flota rusa del mar Negro ha replegado la mayoría de sus buques principales desde Sebastopol a Novorossiysk, pero continúa empleando submarinos y barcos remotos para lanzar misiles de crucero Kalibr y vigilar buques comerciales. Cualquier barco mercante que opera en el mar Negro enfrenta minas a la deriva, primas de seguro elevadas y el apagado de sistemas de identificación automática (AIS) para evitar ser rastreados.

Implicaciones diplomáticas y la visita de Putin

El ataque a un buque chino adquiere una dimensión particular en el contexto diplomático. China ha hecho varios llamados para conversaciones de paz y no ha condenado a Rusia por la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Turquía y Naciones Unidas mediaron en 2022 un acuerdo para permitir exportaciones de grano ucraniano, el cual fue anulado por el Kremlin casi un año después.

Está previsto que el presidente ruso Vladimir Putin visite China los días 19 y 20 de mayo, apenas unos días después de la visita de su homólogo estadounidense, Donald Trump. China considera a Rusia como un socio prioritario para establecer un nuevo orden mundial multipolar postoccidental. Durante esta visita, Putin discutirá con el presidente chino Xi Jinping cómo “fortalecer aún más la relación global y la cooperación estratégica”, según se informó.