El obispo adjutor del Arzobispado de San Juan de Cuyo, Jorge Lozano difundió un mensaje en alusión a la canonización de José Gabriel del Rosario Brochero; ceremonia de la que participó junto a Monseñor Alfonso Delgado.
Este es el mensaje completo:
“Queridos amigos: hoy es un día de fiesta para todos nosotros. Hoy, por su personalidad y su figura, importa solo él. Demos gracias a Dios por este regalo del cielo.
¡Buena semana para ustedes!
¡Mirá que hay gente buena! Pero lo de Brochero… ¡Mirá que conocí gente buena a lo largo de mi vida! Incluso te diría que mucha más que de la que pifia el camino a propósito.
Son incontables los que se toman en serio el Evangelio. He conocido y conozco: catequistas, docentes, mamás, papás, mecánicos, dentistas, comerciantes, empleados, sacerdotes, religiosas…
Pero de vez en cuando algunos emergen de manera impresionante y recogen todo lo bueno haciéndolo vida concreta. Hoy el Papa está canonizando al Cura Brochero, un hombre de Dios para su pueblo. ¡El Cura Brochero Santo!
Un misionero incansable, inagotable. Cruzaba las sierras a caballo o lomo de mula para visitar cada rancho, cada familia, y acercarles la Palabra de Dios y los sacramentos. Se adaptó al lenguaje y la idiosincrasia de su gente.
Buena parte de su vida la dedicó a predicar ejercicios espirituales según la tradición de San Ignacio de Loyola. “Dios en los santos Ejercicios me ha enseñado a mí y a ustedes que el hombre debe primero perder su honor, sus bienes o riquezas y su vida misma, antes que perder a Dios, o sea, su salvación.” (Cura Brochero).
Brochero fue un hombre de Dios muy cercano a su gente. Amaba a todos, pero especialmente atendía a los leprosos y otros enfermos abandonados. Predicaba particularmente para que lo entendieran los pobres.
Decía: “Dios es como los piojos, está en todas partes, pero prefiere a los pobres”. Su cercanía con los pobres, los bandidos, los leprosos le obtuvieron alguna suspicacia y recelo. Pero para el “cura gaucho” poner los pies en el barro no era ensuciarse, sino tocar aquello que Dios ama tanto que le da aliento de vida. ¡Cómo no amar lo que Dios ama y busca!
Fue un precursor en la vinculación entre Asistencia, Promoción humana y Evangelización. Procuró para su pueblo: el avance del Ferrocarril, la construcción de Escuelas y Canales de riego, la creación de Trabajo digno.
Su predicación era clara y sencilla, pero no por eso poco exigente. No era marketing que “maquilla”. No es cálculo que mide la ecuación inversión-resultado. No es propaganda, sino misión.
El Cura Brochero fue un enamorado de Jesús y estaba dispuesto a no menguar esfuerzos con tal que los demás se acercaran a esta experiencia de Fe: “Mis amados: que Dios amó al hombres desde la eternidad es una verdad tan clara y tan demostrada que el solo pensar lo contrario es y sería el colmo de la locura… El amor eterno de Dios hacia el hombre está escrito en todas las maravillas de la creación… los prodigiosos fenómenos de la naturaleza que, a cada paso, nos asombran, publican por todas partes ese amor. Lo mismo hacen los luminosos astros que embellecen el firmamento. Igual cosa publican las refulgentes estrellas que tachonan y esmaltan la bóveda celeste. El cambio periódico de las estaciones, la riqueza del mundo vegetal y animal, y todo lo grande y sublime que presenciamos en el universo, predican que Dios amó al hombre desde la eternidad y que, en él, puso los ojos de su amor y de su predilección”.
La memoria de San Gabriel del Rosario Brochero se celebra el 16 de marzo, aniversario de su nacimiento en 1840.
Demos gracias a Dios que nos regala este ejemplo de vida e intercesor por todos nosotros. Animémonos a ser más buenos y más santos cada día”.