El 2 de abril se conmemora el aniversario de la guerra de Malvinas, un día de homenaje a los héroes caídos en el conflicto, pero este año, los actos por separado de Javier Milei y Victoria Villarruel reflejan las tensiones políticas que atraviesan al Gobierno. El presidente Milei encabezará el acto central en el cenotafio de Plaza San Martín, un monumento emblemático en el barrio porteño de Retiro. La ceremonia contará con la presencia de autoridades gubernamentales, militares y ex combatientes, quienes serán homenajeados en este importante día. La Casa Rosada ha organizado el evento, reafirmando la postura del gobierno de Milei en la defensa de la soberanía sobre las Malvinas.
El cenotafio de Plaza San Martín, que alberga las placas de granito negro con los nombres de los 649 soldados caídos en la guerra, será el escenario principal del acto. En el monumento, flamea la bandera argentina y se enciende una lámpara votiva en memoria de los caídos. La solemnidad del lugar y el acto buscan rendir homenaje a los excombatientes, quienes, como destacó Milei, tienen un rol central en el proceso de reivindicación de la soberanía de las islas Malvinas. El presidente ya ha expresado en varias ocasiones su intención de recuperar las Malvinas, aunque reafirmando que la vía será diplomática y a largo plazo.
Por otro lado, la vicepresidenta Victoria Villarruel ha optado por alejarse de la ceremonia central en Plaza San Martín. En lugar de ello, viajará a Ushuaia para participar en un acto federal en Tierra del Fuego. La vicepresidenta, hija de un teniente coronel que luchó en las Malvinas, considera este homenaje como una muestra de la representatividad federal que caracteriza a la provincia en la conmemoración de la guerra. El acto en Ushuaia se celebra cada año con una amplia representación multipartidaria y de excombatientes, y Villarruel no perderá la oportunidad de estar presente.
Villarruel había organizado una serie de actividades para la semana en el Senado, donde se iba a rendir homenaje a los veteranos de guerra. Sin embargo, la vicepresidenta decidió participar en el acto central en Ushuaia tras una invitación de los excombatientes locales, aunque se espera que no asista a la vigilia tradicional. A pesar de las tensiones con la Casa Rosada, Villarruel tiene planeado regresar rápidamente a Buenos Aires debido a la importante sesión del jueves en el Congreso, que se centrará en la elección de nuevos jueces para la Corte Suprema.
El acto en Ushuaia, con un fuerte simbolismo para la soberanía argentina sobre las islas, contrasta con el evento central en la Ciudad de Buenos Aires. La situación refleja no solo la conmemoración de un hecho histórico, sino también la división de posiciones políticas que marcan la diferencia entre el presidente y su vicepresidenta, quienes, a pesar de su cercanía en el espacio político, toman rumbos diferentes para rendir homenaje a los caídos en Malvinas.