La red social X volvió a convertirse en el epicentro de la política argentina, esta vez con un fuerte cruce entre la diputada Lilia Lemoine y el influencer libertario Daniel Parisini, conocido como “Gordo Dan”. El intercambio, cargado de acusaciones y chicanas, no solo generó alto impacto entre los usuarios, sino que también dejó al desnudo las tensiones internas que atraviesan al oficialismo.
Todo comenzó cuando Parisini cuestionó a Lemoine por sugerirle a un usuario que dejara de seguir al presidente Javier Milei si no estaba de acuerdo con las políticas del Gobierno. La respuesta de la diputada fue inmediata y sin filtros: acusó al tuitero de haber respaldado anteriormente a figuras hoy enfrentadas con el Ejecutivo, como la vicepresidenta Victoria Villarruel y la legisladora Marcela Pagano.
“Bancaste a Villarruel y a Pagano, Dan. En la vida real, vos dejabas caer al gobierno”, lanzó Lemoine, encendiendo una discusión que rápidamente escaló. Lejos de retroceder, Parisini respondió con dureza y defendió su rol dentro del espacio libertario: aseguró haber apoyado a todo el movimiento cuando era necesario y rechazó que la diputada tenga autoridad para “echar” a seguidores del Presidente.
El ida y vuelta continuó con ironías y ataques personales. Lemoine redobló la apuesta con una chicana en la que mencionó a la periodista Julia Mengolini, mientras que Parisini respondió con comentarios sobre el nivel intelectual de la diputada. La discusión, seguida en tiempo real, se viralizó rápidamente y sumó miles de interacciones, consolidándose como uno de los temas más comentados del día.
En medio del cruce, también apareció el nombre de Franco Antunes, conocido como “Fijap”, lo que amplificó aún más el alcance del conflicto dentro del ecosistema libertario digital. La tensión fue tal que Lemoine incluso ironizó con renunciar a su banca, a lo que Parisini respondió con una provocación directa, elevando aún más el tono de la discusión.
Sin embargo, detrás del enfrentamiento personal subyace una disputa política más profunda. El cruce expone, una vez más, la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo, dos figuras clave en el armado y la estrategia del oficialismo. Lemoine, cercana a la hermana del Presidente, dejó clara su postura al respaldar la idea de que apoyar a Karina es respaldar a Javier Milei, marcando una línea divisoria dentro del espacio.
El conflicto también salpicó a otros dirigentes, como el legislador bonaerense Agustín Romo, quien intentó bajar la tensión con un mensaje conciliador en defensa del Presidente. A su vez, reaparecieron las diferencias con el armador político Sebastián Pareja, en una trama que combina lealtades, disputas de poder y estrategias internas.
Pese a que hacia el final Lemoine moderó su tono y reivindicó a distintos actores del espacio —incluido el propio Parisini—, el episodio dejó en evidencia que la interna libertaria está lejos de resolverse. Mientras tanto, la cúpula del Gobierno, con Karina Milei y Santiago Caputo, continúa reuniéndose en la Casa Rosada en busca de ordenar un frente que, cada vez más, muestra sus fisuras en público.