Una noticia que nadie quería dar y que marca un quiebre definitivo en la historia de la cultura popular de nuestro país. Este viernes por la mañana murió el Indio Solari, la figura más enigmática, convocante e influyente del rock argentino. El compositor y poeta, que llevaba años conviviendo con la enfermedad de Parkinson, falleció en su propiedad del oeste bonaerense, dejando huérfana a una gigantesca comunidad de seguidores que transformaron su obra en una auténtica filosofía de vida.
La confirmación de su deceso impactó de inmediato en las plataformas digitales, particularmente en X (antes Twitter), donde se generó una marea incontenible de mensajes, homenajes y recuerdos. De esta forma las palabras Indios, Patricio Rey, Redonditos de Ricota, Los Redondos, Parkinson y Parque Leloir se ubicaron en la cima como las seistendencias de búsqueda respectivamente.
Para miles de personas de distintas generaciones, la partida de Carlos Alberto Solari representa el cierre de una era marcada por la autogestión, la poesía cifrada y el refugio contracultural.
El protocolo en Parque Leloir y su última aparición
Fiel al hermetismo que signó sus últimas décadas de vida, el deceso se produjo en la tranquilidad de su domicilio ubicado en Parque Leloir, partido de Ituzaingó. Con el fin de cumplir con las normativas legales de rigor y dejar asentada de manera oficial la causa de muerte, la justicia dispuso la realización de la autopsia protocolar, un procedimiento habitual en estos escenarios bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte“.
Aunque el Parkinson lo había distanciado definitivamente de los escenarios presenciales en 2017, el músico nunca interrumpió su lazo con el arte ni con su público. Su última interacción de gran trascendencia pública había tenido lugar en enero pasado, cuando envió un sentido mensaje de agradecimiento al recibir el Doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad de Buenos Aires (UBA), un reconocimiento que validó su peso específico en la matriz intelectual de la Argentina contemporánea.
Un legado inalcanzable: de los sótanos al pogo más grande del mundo
El magnetismo del Indio Solari es un caso de estudio único en la música global. Junto a Skay Beilinson y la “Negra” Poli, edificó desde las diagonales de La Plata el fenómeno de Los Redondos, una banda que desafió las reglas de la industria tradicional, rechazó la sobreexposición mediática y terminó llenando estadios sobre la base del boca en boca.
La voz de los márgenes: A través de metáforas complejas, Solari supo retratar las tensiones sociales, políticas y callejeras de la Argentina de finales del siglo XX.
La mística solista: Tras la traumática disolución del grupo en 2001, su etapa junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado demostró que el mito gozaba de perfecta salud, congregando a cientos de miles de almas en los ya históricos “misas ricoteras” del interior del país.
Hoy la música argentina despide a su referente más indescifrable. El hombre que eligió las sombras para que sus canciones brillaran con más fuerza ha pasado a la inmortalidad, dejando un cancionero imprescindible que seguirá funcionando como el mapa emocional de millones de argentinos.