Tamara, de 52 años, relató con sinceridad la difícil etapa que atravesó tras quedar embarazada a los 42 años.
“A los dos meses de gestación nos confirmaron que Vitorio tenía una condición letal. Fue devastador”, recordó, señalando que la noticia afectó también la salud y desarrollo de su hija. Debido a esta situación, los médicos decidieron adelantar el parto a los seis meses y medio de embarazo.
“El nene nació y lo tuve yo en brazos hasta que se fue. Muy duro”, confesó Tamara, en referencia a Vitorio. Sobre Donatella, relató que su situación fluctuaba entre la mejoría y el empeoramiento, hasta que un día los médicos retiraron el respirador: “Creíamos que nos íbamos con ella bien, pero ahí se fue”, expresó con emoción.

La experiencia, aunque desgarradora, fortaleció la relación de la artista con su pareja. Juntos decidieron rendir un homenaje a sus hijos en Estados Unidos, llevando las cenizas a los parques de Disney, un lugar emblemático de la infancia. “Hicimos un pocito en la tierra frente al castillo de Cenicienta y allí esparcimos las cenizas”, relató Tamara, subrayando que ese gesto simbolizó un tributo eterno a la memoria de sus hijos.
El relato de Tamara, compartido en el contexto del reality, generó gran repercusión entre el público y permitió conocer el costado más humano y vulnerable de la participante. La historia de Vitorio y Donatella, aunque marcada por la tragedia, refleja también el amor, la resiliencia y la manera en que los padres buscan honrar la memoria de sus hijos.
Con sus palabras, Tamara Paganini abrió un espacio de reflexión sobre la pérdida y la importancia de mantener vivos los recuerdos de los que se han ido, dejando un mensaje de fortaleza y esperanza para quienes atraviesan situaciones similares.
Fuente: La1oo