Morena Rial, hija del periodista Jorge Rial (63), atraviesa uno de los momentos más delicados de su vida. La joven fue detenida nuevamente tras violar condiciones impuestas por la Justicia, en el marco de una causa que investiga su presunta participación en una banda que robaba en casas vacías del partido de San Isidro.

Aunque había sido beneficiada con la excarcelación, el incumplimiento de “varias” reglas ordenadas por el tribunal llevó a la fiscalía a solicitar su reincorporación al sistema penal. Su actual abogado, Alejandro Cipolla, denunció públicamente el trato que está recibiendo la influencer.

En diálogo con distintos medios, Cipolla explicó que Morena se encuentra en una situación límite dentro del penal. “Está en el penal sin estar procesada. Los penales son para los procesados y, por tanto, no la pueden subir con la población carcelaria”, señaló.

Morena Rial incumplió con lo establecido en una causa por robo. Foto: Archivo.

Está encerrada en el área de buzones, donde no tiene contacto con nadie y es muy chiquitito”, detalló el abogado, en referencia al aislamiento extremo al que estaría sometida la joven.

Cipolla advirtió que de mantenerse esta situación, podría recurrir a medidas legales más contundentes: “En el caso de que mañana continúe esta metodología o que ella esté muy mal, se presentará un hábeas corpus para que la cambien o la suban, porque no puede estar sola 24/7”, advirtió.

El letrado también cuestionó la velocidad del proceso judicial, y sugirió que la exposición pública del apellido Rial podría estar influyendo. “Llegó un oficio de que, como es una causa mediática, se aceleraban los plazos. Normalmente, esto no sucede. Para trasladarla de la comisaría al penal suele demorar entre uno y dos meses, cuando, en este caso, se hizo en 48 horas”, afirmó.

Morena Rial, de nuevo detenida. Foto: Archivo.

Salud mental y antecedentes de desobediencia judicial

Uno de los principales argumentos de la defensa apunta al estado emocional y psicológico de la joven. Según Cipolla, las ausencias a citaciones judiciales y otras desobediencias no fueron deliberadas, sino consecuencia de una condición mental sin tratamiento adecuado.

Las comparecencias que no fue se relacionan con que ella está con problemas de salud mental y esto fue lo que motivó. Ningún profesional la quiso atender”, expresó.

“Ella iba con uno u otro, se quedaba dos sesiones, no le gustaba e iba cambiando. Recién la semana pasada, ella entró en razón y me dijo que necesitaba ayuda profesional”, añadió.

Finalmente, aseguró que la atención psicológica ya estaría en curso: “En el penal, entre hoy y mañana, la va a atender un psiquiatra o psicólogo”, concluyó.