Este 13 de junio se cumplen 464 años de la fundación de San Juan. Desde aquel 13 de junio de 1562, la provincia atravesó transformaciones políticas, sociales y culturales que moldearon su identidad. Sin embargo, algunos apellidos lograron sobrevivir al paso del tiempo y todavía forman parte de la vida cotidiana de los sanjuaninos.

Detrás de esos nombres familiares se esconden historias de fundadores, inmigrantes, mestizajes y generaciones que contribuyeron a construir la provincia. Así lo explicó el presidente del Centro de Genealogía y Heráldica de San Juan, Mg. Guillermo Collado Madcur, quien repasó algunos de los apellidos más antiguos que aún se conservan.

“Hay algunos apellidos que vinieron con la fundación de San Juan, que se conservan hasta hoy”, señaló el especialista a Diario La Provincia SJ.

La catedral, un emblema de los años antiguos. Foto Colección Campodónico.

Jufré, el apellido ligado al nacimiento de la ciudad

Uno de los casos más representativos es el de Jufré, el mismo apellido del fundador de San Juan, Juan Jufré.

Sin embargo, Collado Madcur aclaró que quienes actualmente llevan ese apellido no necesariamente descienden de manera directa del fundador.

“Los que lo llevan no descienden acá en San Juan directamente del fundador. Hay descendientes de un hermano de él”, explicó.

Además, indicó que la transmisión de los apellidos durante los siglos fue mucho más compleja de lo que suele creerse.

“Los que han conservado el apellido no siempre son descendientes directos, o no siempre por línea de varón o por vía matrimonial. A veces es por vía extramatrimonial”, detalló.

Incluso destacó que existen descendientes de indígenas vinculados a las encomiendas que conservaron el apellido.

“También hay descendientes de indígenas encomendados a un Jufré que han conservado y transmitido el apellido”, afirmó.
Los frailes formaron parte de la comunidad en San Juan del siglo XIX. Foto de la Colección Christiano Juniors del museo “Agustín V. Gnecco”.

Mallea, Gil y Lemos, otros nombres que llegaron con la fundación

Entre los apellidos históricos que continúan presentes también aparece Mallea.

Según explicó el genealogista, se trata de descendientes de Juan Eugenio de Mallea.

“También Mallea, descendiente del fundador Juan Eugenio de Mallea”, indicó.

En ese contexto, recordó que durante mucho tiempo se sostuvo que Teresa de Asensio, esposa de Mallea, era indígena, aunque nuevas investigaciones apuntan a otro origen.

“Se ha dicho reiteradamente que Teresa de Asensio era de origen indígena, pero cada vez hay más evidencia de que no era india, sino de una familia española radicada en el sur de Chile”, sostuvo.

Otro apellido que logró atravesar los siglos es Gil.

“Descienden de un vecino fundador, Juan Martín Gil. Entre ellos estuvo el gobernador Anacleto Gil”, destacó.

También mencionó a Lemos, aunque realizó una aclaración respecto de su origen.

“El apellido Lemos es de un vecino fundador. No es el mismo Lemos de la calle Lemos de Rawson”, explicó. Y agregó: “Ese se origina en Manuel Lemos, un inmigrante español destacado en la vitivinicultura”.
La imagen de Don Bosco en procesión desde Santo Domingo a todas las Iglesias de Capital. Foto: archivo Campodónico.

Cómo se transmitían los apellidos en otras épocas

Aunque actualmente la transmisión de los apellidos responde a reglas claramente establecidas, en los siglos pasados existía una mayor flexibilidad.

“Cuanto más atrás en el tiempo nos vamos, había cierta permisividad en el uso de los apellidos”, explicó Collado Madcur.

De acuerdo con el especialista, la tradición predominante en el mundo hispano fue siempre colocar primero el apellido paterno y luego el materno.

“Por lo general, en la cultura española, en el mundo hispano, va primero el apellido del padre y después el de la madre”, señaló. No obstante, existieron excepciones.

“A veces algunos apellidos compuestos han sido al revés por alguna razón. A veces era para mantener algún privilegio o por alguna disposición testamentaria”, indicó.

Los apellidos que cambiaron con el tiempo

La evolución histórica también provocó modificaciones en muchos apellidos tradicionales.

“El apellido De la Rosa era originalmente Vicentelo de la Rosa; omitieron el Vicentelo”, explicó.

Lo mismo ocurrió con otras familias históricas de la provincia.

“El apellido Del Carril era Vásquez del Carril; se suprimió el Vásquez. El apellido Sánchez de Loria quedó en Sánchez solamente”, detalló.

Además, señaló que algunos apellidos eliminaron las preposiciones que originalmente formaban parte de ellos.

“Otros que llevaban la preposición ‘de’, como De la Prida o De Zavalla, suprimieron esa preposición”, comentó.

Procesión de la Virgen del Rosario en Ullum. Foto: colección Graffigna.

La inmigración y su huella en los apellidos sanjuaninos

La historia de los apellidos en San Juan no se limita únicamente a la época fundacional. La inmigración también desempeñó un papel fundamental.

Según explicó Collado Madcur, la llegada masiva de extranjeros se produjo principalmente entre fines del siglo XIX y principios del XX.

“Siempre hubo migración, pero la inmigración masiva desde fines del siglo XIX y principios del siglo XX se da por varias causas”, afirmó.

Entre ellas mencionó el desarrollo de la navegación, problemas demográficos y conflictos bélicos en distintos países europeos.

“Hubo varios factores que influyeron, como el desarrollo de la navegación, algunos problemas demográficos o algunas guerras en los países de origen”, sostuvo.

También destacó el impacto de la filoxera, una plaga que afectó gravemente a los viñedos europeos. “En España e Italia hubo una epidemia que afectó a los viñedos, una peste que se llama filoxera”, explicó.

Iglesia de Santa Bárbara en Pocito. Foto: San Juan Antiguo.

Por ese motivo, muchas familias buscaron nuevos destinos para continuar desarrollando la misma actividad económica.

“Vinieron para acá y eligieron justamente San Juan y Mendoza para poder seguir dedicándose a la misma actividad económica”, señaló.

El mestizaje que dio forma a la sociedad sanjuanina

El especialista remarcó además que la construcción de la identidad provincial fue el resultado de distintos procesos de integración entre grupos humanos.

“Hubo mestizaje entre europeos e indígenas”, afirmó.

A ello se sumó la presencia afrodescendiente durante la época colonial. “También hubo afrodescendientes, africanos que vinieron esclavizados y que se fueron mestizando”, indicó.

Posteriormente llegaron las corrientes inmigratorias europeas y de Medio Oriente.

Si bien muchas colectividades intentaron inicialmente mantener vínculos dentro de sus propios grupos, el paso del tiempo fue modificando esa realidad.

“Siempre hay una tendencia en los inmigrantes a querer contraer matrimonio con personas de la misma colectividad, pero con el tiempo eso se va abriendo”, explicó. Y agregó: “Eso es imposible de mantener eternamente a través del tiempo”.

Los apellidos que desaparecieron

No todos los apellidos lograron llegar hasta nuestros días.

Collado Madcur mencionó algunos casos registrados en documentos históricos que actualmente ya no aparecen en la provincia.

“Había un apellido Marigorta que no lo he vuelto a ver”, comentó. Y agregó: “Había otro apellido, La O, que tampoco lo he vuelto a ver”.

Según explicó, estos procesos suelen producirse cuando determinadas ramas familiares dejan de tener descendencia o dejan de transmitir el apellido.

Los nombres que dejaron huella en la historia provincial

Consultado sobre los apellidos que marcaron la historia sanjuanina, el investigador destacó nuevamente a Jufré.

“Ha habido varias personas de apellido Jufré destacadas a lo largo del tiempo”, señaló.

También hizo referencia al apellido Sarmiento, estrechamente vinculado a una de las figuras más importantes de la historia argentina.

“Hubo un primo suyo, Carlos Sarmiento, que fue gobernador de San Juan”, recordó.

Además, explicó que quienes hoy llevan el apellido Sarmiento suelen descender de otras ramas familiares.

“Las personas que llevan ese apellido hoy en día, por lo general, descienden de primos de él, porque él no dejó descendientes directos con su apellido”, indicó.

A 464 años de la fundación de San Juan de la Frontera, los apellidos continúan funcionando como una ventana hacia el pasado. En ellos sobreviven historias familiares, procesos migratorios y parte de la memoria colectiva de una provincia que sigue encontrando en sus raíces una forma de comprender su presente.

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