Hay padres que construyen hogares con ladrillos. Otros los construyen con abrazos, consejos y presencia. En San Juan, la historia de Norberto Maldonado llega al corazón por el amor incondicional que siente por sus cinco hijos, por quienes hizo grandes sacrificios para poder criarlos.

​A sus 72 años, Norberto Maldonado mira hacia atrás con la tranquilidad de quien cumplió con su deber. Vecino de Santa Lucía, lleva 42 años de casado. Su aventura como papá comenzó joven, en un contexto de absoluta incertidumbre.

​”Cuando llegó mi primera hija, yo tenía 27 años y mi señora 17. En ese tiempo yo no tenía nada de trabajo, no tenía inclusive ni dónde vivir. Estuvimos un par de meses en la casa de mis padres y después decidí alquilar algo dentro de lo que se podía”, recordó Norberto a Diario La Provincia SJ.

​Paola, que hoy tiene 43 años, fue la que inauguró un sentimiento desconocido para él en el Hospital Rawson, el mismo lugar donde nacerían sus otros cuatro hijos (David, Mauricio, Daniela y la más chica, de 32 años). “Recuerdo que con mi primera hija no me animaba a agarrarla porque me daba cosas, era muy chiquita. Fue un momento muy feliz”, confesó con emoción.

Norberto ya se jubiló y ahora se dedica a hacer artesanías en madera. Foto: Diario La Provincia SJ / Maximiliano Huyema.

​La cultura del trabajo y la honestidad

​Los primeros años fueron una batalla diaria contra la escasez. Norberto trabajaba de albañil, un oficio noble pero inestable. “Hice toda clase de trabajo. Cuando no había albañilería, me iba a los barrios a sacar hojas, limpiar veredas, lo que sea. El tema era llevarle la comida a los niños“, relató. La estabilidad llegó seis años después, cuando ingresó a la administración pública en el Lote Hogar, manteniendo su oficio pero con la seguridad de un sueldo fijo.

Con esfuerzo logró transmitir a sus hijos los valores que había aprendido de sus propios padres. “Traté de enseñarles todo lo que me enseñaron a mí: la honestidad, el trabajo, el estudio. Gracias a Dios las chicas terminaron la secundaria y hoy están trabajando bien”.

Cuando piensa en el legado que dejará, no habla de bienes materiales. “Al final de mi vida voy a recordar todo lo que he pasado, lo que he sufrido y el sacrificio para conseguir algo para ellos y que siguieran estudiando”, dijo.

Norberto con su esposa, con quien lleva más de 40 años juntos. Foto: Diario La Provincia SJ / Maximiliano Huyema.

Sus palabras se vuelven más profundas cuando observa algunas realidades actuales. “Me entristece ver muchos niños abandonados y que no los cuidan. Les aconsejo a esos padres que se hagan cargo de sus hijos. La realidad es hacerse cargo”, afirmó.

Hoy, ya jubilado, encontró una nueva pasión. Desde hace 15 años crea artesanías en madera y vidrio que vende en ferias. “Todo lo aprendí solo, mirando a mi papá arreglar cosas. Ahora me dedico de lleno a esto y lo disfruto mucho”, contó con orgullo al lado de sus porta vinos que fueron realizados con sus propias manos.

El verdadero significado de ser padre

La historia de Norberto es la de una persona que construye la paternidad todos los días y que fue capaz de hacer cualquier trabajo para que sus hijos no pasaran hambre.

Norberto y dos de sus cinco hijos, por quienes fue capaz de trabajar de lo que fuera para criarlos. Foto: Diario La Provincia SJ / Maximiliano Huyema.

En tiempos donde muchas veces se habla de ausencias, él representa una presencia constante. “Ser padre es estar, acompañar, enseñar y sostener”, finalizó Norberto.

Y eso, para sus hijos, vale más que cualquier otra cosa.