A los 14 años, Martina Montivero ya encontró una pasión que la diferencia de la mayoría de los adolescentes de su edad. Mientras otros jóvenes dedican su tiempo libre a deportes tradicionales o actividades recreativas, ella disfruta de la velocidad, la precisión y la competencia en las carreras de autitos a mano control.

Vecina de Médano de Oro y estudiante de tercer año de la Escuela Presidente Sarmiento, Martina comenzó a involucrarse en este mundo cuando tenía apenas 10 años, impulsada por una figura clave: su papá 

“Siempre me gustaron los autos, todo lo que tenga motores. Mi papá ya corría y yo lo acompañaba a las competencias. Al principio iba solamente a mirar, pero después me dieron ganas de participar”, recordó la joven en diálogo con Diario La Provincia SJ.

Lo que comenzó como una curiosidad terminó convirtiéndose en una actividad que hoy forma parte de su rutina y de los fines de semana familiares.

La joven de Médano de Oro se ganó un lugar entre los habituales participantes de las carreras provinciales. Foto: Maximiliano Huyema / Diario La Provincia SJ.

Una pasión que nació en familia

Martina asegura que el gran responsable de su ingreso a esta disciplina fue su padre, quien no solo la llevó a las competencias, sino que también la ayudó a aprender las técnicas necesarias para mejorar su rendimiento. Las primeras carreras no fueron sencillas. Como sucede con cualquier deporte o actividad competitiva, el aprendizaje llevó tiempo.

“Las primeras veces salía última porque recién estaba aprendiendo. Después fui mejorando y empecé a correr cada vez mejor”, contó.

La práctica constante fue fundamental. Aunque actualmente no realiza entrenamientos específicos durante la semana, cuando comenzó practicaba en su casa y recibía consejos permanentes de su padre. “Me ayudaba mucho y me explicaba cómo tenía que tirar el auto y cómo manejarlo mejor. Gracias a eso aprendí rápido”, señaló.

Los autitos rosados son una marca registrada de Martina, que personaliza sus vehículos con sus colores favoritos.

Un lugar entre los grandes

Uno de los aspectos más llamativos de la historia de Martina es que compite en un ambiente donde la mayoría de los participantes son hombres adultos.

Según explicó, son pocos los jóvenes que participan regularmente y menos aún las mujeres. “No hay muchas chicas que corran todas las carreras. Algunas van de vez en cuando. La mayoría son hombres más grandes”, comentó.

Sin embargo, lejos de sentirse incómoda, asegura que siempre encontró apoyo dentro del grupo. “Nunca me dijeron nada por ser mujer o por ser más chica. Me llevo muy bien con todos porque son amigos de mi papá y siempre nos divertimos”, afirmó.

Además de la competencia, destaca el clima de compañerismo que se genera entre los participantes. “Después de las carreras generalmente nos quedamos a comer algo y a charlar todos juntos”, relató.

“Siempre me gustaron los autos”, cuenta la adolescente que encontró en las carreras de mano control una verdadera pasión.

Muy cerca del primer puesto

El esfuerzo y la constancia comenzaron a dar resultados. Durante la última competencia, Martina estuvo a un paso de quedarse con la victoria.

Entre aproximadamente 20 competidores, logró finalizar en el segundo lugar. “Perdí el primer puesto por un solo tiro que no me salió bien. Si no, habría terminado primera”, recordó con una mezcla de orgullo y bronca por haber quedado tan cerca.

Actualmente participa en varias categorías, entre ellas Fórmula 1, UTC y camionetas, además de otras divisiones de vehículos más pequeños.

Fórmula 1, UTC y camionetas son algunas de las categorías en las que actualmente compite Martina.

Los autitos rosados, una marca registrada

Martina también tiene un sello personal que la distingue en las pistas: sus autitos casi siempre son rosados. Actualmente posee cinco modelos propios, fabricados por Andrés Castro, uno de los constructores de esta disciplina.

“Siempre me gustó el color rosa. La mayoría de mis autos son rosados con negro o blanco. Aunque ahora también tengo una Fórmula 1 roja”, explicó. Cada vehículo es confeccionado especialmente y personalizado según los gustos de cada competidor.

A sus 14 años, Martina demuestra que la pasión por los motores no entiende de edades ni de estereotipos. Foto: Maximiliano Huyema / Diario La Provincia SJ.

Mirando hacia el futuro

Aunque todavía le quedan varios años de escuela por delante, Martina ya imagina su futuro profesional. Cuando se le pregunta qué carrera le gustaría estudiar, responde sin dudar: Contadora.

Mientras tanto, seguirá disfrutando de las carreras junto a su familia y preparándose para cada campeonato. “Quiero seguir compitiendo todo lo que se pueda”, aseguró.

Con apenas 14 años, Martina demuestra que no existen actividades exclusivas para hombres ni límites de edad cuando hay pasión, compromiso y ganas de aprender. En cada carrera, la joven sanjuanina sigue acelerando para abrirse camino en un mundo donde cada vez deja más huella.