Lo que comenzó como una pasión heredada entre generaciones, hoy es un emprendimiento lleno de fe, color, dedicación y creatividad. Matilde Bustos, una vecina de Angaco con décadas de experiencia en tejido, encontró en el crochet una forma de reinventarse. Inspirada por el arte japonés del amigurumi y acompañada por su hija Mara Escudero, da vida a figuras religiosas que ya son buscadas por familias, colegios y hasta turistas.

Empecé tejiendo prendas para bebés, ajuares… Después salió este emprendimiento de los muñecos, que se fue modernizando. Yo quiero que trascienda el tejido mío, entonces le enseñé a mi hija”, comenzó contando Matilde a Diario La Provincia SJ. Con una base sólida en tejido a dos agujas desde los 8 años, aprendió por intuición a leer los patrones visuales del crochet, a pesar de que muchas instrucciones vienen en otros idiomas. Su secreto: la imaginación y la experiencia.

Desde superhéroes hasta vírgenes: los muñecos a crochet se adaptan a cada pedido y tendencia. Foto: Diario La Provincia SJ.

La técnica que usan se basa en el amigurumi, una tendencia de origen japonés que conquista a niños y adultos por igual. “Los chicos se interiorizaron mucho en este arte moderno. Esto salió hace poco, pero como yo ya tenía la base, no me costó mucho aprender. Ver un dibujo y saber cómo darle forma, ese es el arte mío”, agregó con orgullo.

Matilde y Mara producen cada muñeco artesanalmente en su hogar y fue allí donde nació la idea de volcar este arte a los diseños de figuras católicas. “Se me ocurrió la idea de hacer más imágenes religiosas con mi hija porque los primeros trabajos que hicimos fueron muy bien recibidos. Tenemos muchos pedidos”, reconoció Matilde. Así nació Emprendimiento del Carmen, un nombre que eligió en honor a la Virgen del Carmen, patrona del departamento.

El Sagrado Corazón de Jesús es una de las obras que piden en los colegios.

A madre e hija les va muy bien con el emprendimiento, tal es así que colegios como Don Bosco de San Martín y el Colegio del Carmen en Angaco ya les encargan y compran sus productos para llevar a los alumnos. La lista de obras realizadas en este tiempo, además, incluye figuras del Papa Francisco, el Papa León con su característico atuendo rojo, la Virgen de Guadalupe, el Sagrado Corazón, San Expedito, el Cura Brochero y la Virgen María Auxiliadora.

Cada imagen está hecha en función de cómo nos la piden. Algunas se hacen para capillas, otras para souvenirs de bautismo o cumpleaños. También las bendicen y las colocan en sus casas”, aclaró.

La imagen de María Auxiliadora fue una de las pedidas por la comunidad salesiana.

Una de las producciones más importantes fue para una capilla en Rawson, donde entregaron 200 imágenes tejidas. Además, la feria de Angaco se convirtió en un punto clave para la difusión del emprendimiento: “Todos los 19 de cada mes llevamos imágenes de San Expedito. Se venden muy bien. Mucha gente ya nos conoce”.

La llegada de turistas también ayudó a cruzar fronteras. “Una familia de Córdoba vino de visita, vio el Padre Pío que habíamos hecho y se lo llevó. Nuestras imágenes ya salen de San Juan. Lo que hacemos entra por los ojos: cuido cada detalle, desde la expresión de la cara hasta la vestimenta. Eso es lo que más impacta”.

CON EL IMPULSO DE MAMÁ

Mara, quien se entusiasmó con el arte gracias al ejemplo de su madre, asegura que fue un aprendizaje paciente pero muy gratificante: “Me gustaba lo que hacía mi mamá, me gustaba darle forma a los muñecos. Ella me enseñó y fui aprendiendo. Cada muñeco lleva de dos a tres días, lo más importante son los detalles”.

Los personajes animados favoritos de los chicos, ahora en versión crochet, hechos 100% a mano. Foto: Diario La Provincia SJ.

Además de figuras religiosas, también hacen obras inspiradas en dibujos animados y personajes infantiles reconocidos. Con todo esto, participan juntas en ferias departamentales y eventos turísticos como los que se realizan en El Bosque, un predio cercano al paraje San Expedito. También venden desde su casa en Angaco. “Nuestros nietos nos inspiran. Nos dicen qué personajes están de moda, qué dibujitos les gustan y nosotros lo plasmamos. Hacemos desde el Papa hasta vírgenes. Queremos innovar, no hacer siempre lo mismo”, relata Matilde.

Con seis nietos que las impulsan a seguir creando y un emprendimiento que se volvió símbolo de unión y herencia familiar, Matilde y Mara demostraron que el crochet no es cosa del pasado, sino un arte vivo que se reinventa en cada puntada. El camino no fue fácil, pero el resultado es claro: Emprendimiento del Carmen es hoy un símbolo de esfuerzo, fe y amor familiar.