El arte, el juego y la empatía se combinan en una propuesta que lleva ya más de una década cambiando realidades en San Juan: los Payamédicos. Con una presencia cada vez más fuerte en hospitales, jardines y ahora también en escuelas, esta iniciativa sigue sumando voluntades que entienden que curar también es hacer reír, contener y acompañar.
Fabián Videla, referente provincial de Payamédicos, compartió con Diario La Provincia SJ detalles del trabajo que realizan, cómo se forman y qué impacto tienen en quienes los reciben. Actualmente, son más de 40 personas las que forman parte de esta labor en la provincia.
Un recorrido que abarca hospitales y más
Los Payamédicos sanjuaninos visitan semanalmente distintos centros de salud. “Vamos al Cimyn, al Argentino, Hospital Rawson, y al Hospital Marcial Quiroga”, explicó Videla. Allí no solo trabajan con los pacientes internados, sino con todo el entorno hospitalario: acompañantes, personal de limpieza, seguridad, enfermeros y médicos.
Además, están desarrollando intervenciones en jardines de infantes, donde enseñan a los más pequeños hábitos saludables como el lavado de manos, e invitan a las familias a sumarse a la propuesta.
Formación con corazón y compromiso
Convertirse en Payamédico no es solo ponerse una nariz roja. Requiere preparación y compromiso. “En la primera parte del curso hacemos toda la parte teatral, la parte emocional y la fisioterapia. Trabajamos todo eso para poder ayudar al paciente y a su entorno”, explicó Videla.
Los cursos se dictan cada tres meses y ya se formaron seis camadas desde que Fabián asumió como formador en 2022.
Aunque la propuesta es voluntaria, la formación tiene un costo. “A veces se asustan un poco por el tema de que decimos voluntariado y piensan que todo es gratis. En realidad, tenemos que poner un poquito de nuestra parte, porque los cursos salen, porque es una preparación. No es nomás ir y ser Payamédico”.
Una vocación que convoca a los corazones más grandes
En cuanto al perfil de los interesados, Videla nota un fenómeno especial: “Noto mucho ahora mujeres de ya de cuarenta para arriba, muy interesadas, que son mamás, que son abuelas, que necesitan dar más amor y, bueno, se prestan para este camino, para este motivo que tenemos”. También destaca la participación de personas mayores. “Tenemos gente de 71 años. Y también mujeres grandes, que ya son abuelas”.
Sin embargo, aún no logran despertar tanto entusiasmo en los jóvenes. “De la juventud no veo mucho interés, pero por el solo hecho de que están capaz planificando su futuro y esto lo ven más como algo pasajero”, reflexionó.
Llevar el mensaje a las escuelas
Con el objetivo de despertar vocaciones tempranas, los Payamédicos comenzaron este año una campaña en las escuelas secundarias. “Estamos tratando de poder llegar a toda la secundaria y hablar con los chicos que ya están en sexto año como para motivarlos y que ellos se motiven a poder ser Payamédicos”, comentó.
Una historia que nació del arte y la salud
El movimiento Payamédico fue creado en 2002 por el psiquiatra y artista José Pellucchi. “Él fue el que lo creó, puso la marca de Payamédico y, bueno, de ahí en el 2012 recién después de diez años me pudieron traer a la provincia”, recordó Videla. La primera formadora en San Juan fue Rosana Punazzo, y desde entonces el proyecto no ha parado de crecer. “El 16 de agosto van a ser nueve años que yo estoy en Payamédico”, compartió emocionado.
La única condición para sumarse es tener más de 18 años, ya que los hospitales requieren responsabilidad legal. “Hasta antes se pedía el secundario y hoy bajaron ese requisito por una cuestión de que vemos que esto no es un título universitario ni mucho menos, sino que es algo que la comunidad puede llegar a hacer. Dicho sea de paso, es para todos”.
Una invitación a dar desde el corazón
Con una comunidad de voluntarios cada vez más comprometida, el desafío ahora es dar a conocer la propuesta.
Porque en tiempos donde sanar va más allá de lo médico, los Payamédicos siguen demostrando que un poco de risa, ternura y juego pueden ser tan necesarios como cualquier medicamento.