Lo que comenzó como un gesto espontáneo para homenajear a Lionel Messi terminó convirtiéndose en uno de los videos más compartidos de los últimos días. Seis obreros rurales sanjuaninos, en medio de una mañana helada de trabajo en una finca de 9 de Julio, interrumpieron unos minutos la rutina para cantarle el feliz cumpleaños al capitán de la Selección Argentina. La grabación rápidamente se volvió viral y despertó miles de reacciones en redes sociales.
Detrás de esas sonrisas, los aplausos y el entusiasmo hay historias de vida marcadas por el sacrificio, el trabajo desde muy jóvenes y los sueños de un futuro mejor. Los protagonistas hablaron con Diario La Provincia SJ y contaron cómo nació el video y qué significa para ellos.
La fuerte historia del impulsor del video
El ideólogo del video fue Sebastián Casiano, de 45 años, padre de tres hijos y abuelo de dos nietas. Trabaja como obrero rural desde los 14 años y desde hace casi una década realiza la misma tarea pese a haber perdido completamente la visión.
“Yo trabajo como obrero rural desde los 14 años y ya van a hacer 10 años que quedé ciego. Tenía un tumor en la cabeza. Me operaron, me sacaron el tumor, pero el nervio óptico se secó y perdí la vista”, relató.
Lejos de abandonar el trabajo, decidió volver a la finca. “Cuando me quedé ciego le dije a mi papá, que era encargado de la finca, que quería intentar trabajar. Él me dijo que no iba a poder, pero empecé a atar y me dijo: ‘Sí, andás bien’. Desde ahí nunca más dejé”, contó.
Actualmente es quien organiza la cuadrilla de trabajadores. “Yo soy el que arma la cuadrillita para la finca, busco muchachos para poder trabajar y sacar una moneda para sobrevivir, porque la plata no alcanza”, agregó.
Sobre cómo logra desempeñarse sin ver, explicó que la experiencia le permite orientarse: “Toda la vida trabajé en esto. Me guío por los alambres, por las cepas y ya sé dónde va cada guía. Así puedo trabajar normalmente.”
Sebastián también contó cómo surgió el video que hoy circula por todo el país: “La idea se me ocurrió el día anterior al cumpleaños de Messi. Les dije a los muchachos que al otro día, a las 10 de la mañana, le íbamos a cantar el cumpleaños.”
Sin embargo, el homenaje terminó tomando otra dimensión gracias a una propuesta de uno de sus compañeros. “Llegaron Lautaro y Lisandro diciendo que querían cantar, saltar y festejar. Entonces Lautaro dijo: ‘¿Y si lo filmamos con el teléfono?’. Ahí hicimos el videíto y le dedicamos unas palabras a Messi.”
Después, alguno de los jóvenes lo publicó en redes sociales y el resto fue sorpresa. “La respuesta de la gente la vivimos con mucha alegría. Es lindo porque todos se ríen y lo toman bien. Nosotros solamente quisimos darle un apoyo al 10, a nuestro capitán.”
A Messi le dejaría un mensaje muy especial: “Que deje todo como siempre lo hizo por la Selección y que, junto a los muchachos, trate de ganar la cuarta. Creo que este será su último Mundial, aunque eso depende de él.”
Los protagonistas y la sacrificada vida rural
Lautaro Gómez: trabaja para ayudar a su familia y sueña con ser policía: Con apenas 19 años, Lautaro ya acumula cuatro años como obrero rural. Vive con sus padres y asegura que el trabajo le permite colaborar económicamente mientras busca cumplir otro objetivo. “Hace poco terminé la escuela y trabajo para ayudar a mi familia. También quiero seguir estudiando.”
Su meta es ingresar a la Policía de San Juan: “En septiembre salen las inscripciones y voy a volver a intentar. Siempre me gustó ayudar a la gente y brindar seguridad.”
Lautaro también recordó el esfuerzo de sus padres: “Mi mamá me tuvo cuando tenía 16 años. Ella y mi papá son lo mejor que tengo. Muchas veces no alcanzaba la plata, pero mi viejo siempre salía a buscar trabajo y nunca faltó un plato de comida en casa.”
Lisandro Cassiaro: entre la viña y el sueño de llegar con el fútbol: Tiene 20 años, quien trabaja desde hace dos años en la finca mientras persigue su pasión por el fútbol. “Hace poco jugamos la final de la Liga Sanjuanina. Vivo el fútbol con mucha felicidad y siempre trato de esforzarme para crecer.”
Como buen fanático de la Selección, confesó que tiene sus propias cábalas: “Todos los partidos tengo que tener una Coca-Cola, papas fritas y verlo con mi novia.”
Su gran sueño es dar el salto a categorías superiores: “Me gustaría jugar profesionalmente. Con esfuerzo todo se puede lograr.”
Francisco Agüero: el frío no pudo con sus ganas de estudiar: Francisco tiene 18 años pero trabaja desde los 13 junto a su padre. “Empecé ayudándolo cuando era encargado de una finca. Al principio cuesta, pero uno se acostumbra.”
Nunca abandonó la escuela y terminó el secundario mientras seguía trabajando durante las temporadas: “Intenté ingresar a Educación Física este año, pero no pude. Voy a volver a intentarlo o buscar otra carrera.”
También describió cómo es trabajar en la viña durante las mañanas más frías del invierno sanjuanino: “Con cinco grados bajo cero sí o sí hay que hacer un fueguito antes de empezar porque te duelen mucho las manos. Después, cuando ya trabajás un rato, el cuerpo entra en calor.”
Las pausas también tienen su ritual: “Siempre alguno lleva mate cocido, otro compra semitas y cuando terminamos compartimos una Coca entre todos.”
Raúl Montivero: cumplió el sueño de correr en moto y ahora quiere vestir el uniforme. Con 20 años, Raúl comenzó a trabajar en el campo a los 17. “Empecé con los chicos del barrio para llevar el plato de comida a casa.”
Vive con sus padres y asegura que uno de sus mayores sueños ya pudo cumplirlo. “Gracias a Dios pude empezar a correr en moto. Compito en el Circuito de la Rosca, en Caucete.”
Ahora busca alcanzar otro objetivo: “También quiero ser policía.”
Mucho más que un video viral
Lo que millones de usuarios vieron como un simpático saludo para Lionel Messi nació en una fría mañana de trabajo, entre alambres de viña, manos castigadas por las bajas temperaturas y trabajadores que todos los días salen a ganarse el sustento.
Sin imaginarlo, estos seis sanjuaninos lograron que un simple homenaje al capitán de la Selección Argentina mostrara también otra realidad: la del esfuerzo cotidiano, la solidaridad entre compañeros y las ganas de seguir soñando, incluso en medio de una jornada con temperaturas bajo cero.