Este sábado, se cerró el telón a la legendaria bailarina de San Juan, Violeta Pérez Lobos. Desde hace años sufría el mal de Parkinson y recientemente tuvo que someterse a una traqueotomía para poder respirar mejor.
Nació el 29 de mayo de 1941 en la ciudad de San Juan, hija de Violeta Florencia Aguado y Vicente Pérez Lobos. Se inició como bailarina cuando tenía 16 años, en 1957. Si bien sentía que a la danza la llevaba desde que aprendió a caminar, fue en el instituto Alladio cuando adquirió todas las técnicas.
A los 22 años egresó, y se unió al Instituto Superior de Artes como profesora. Además, incursionó en el teatro junto a Oscar Kummel y Víctor Correa con quienes formó el grupo “Nuevo teatro”.
A mediados de 1960, inauguró junto a Juan Carlos Abraham el instituto “Alba”, que 15 años más tarde pasó a llamarse “Estudio Coreográfico Argentino”, y que finalmente cerró sus puertas el año pasado.
En el 2011 se volcó a la literatura y publicó un libro con 65 poesías, “Cantar de mis emociones”. En mayo del 2014, decidió publicar su arte, su escritura y hasta sus fotografías en un libro homenaje a los más grandes maestros de la danza en San Juan, “Patriarcas Ocultos de Nuestra Tierra”.
Sus restos serán velados en cochería Lanusse de Avenida Hipólito Yrigoyen antes de Rawson.