La historia de Lucio Gallardo Soto parece sacada de un guion policial con múltiples capítulos, fugas, reaprehensiones y un tiempo que corrió en su contra y a favor al mismo tiempo. Este jueves, el mendocino señalado como el presunto sicario del asesinato del exboxeador sanjuanino Guillermo Romero, ocurrido en 2011, volvió a quedar detenido en el departamento de Guaymallén, luego de más de una década de permanecer entre sombras y con la Justicia pisándole los talones.
Su captura no fue el resultado de un operativo planificado específicamente para dar con él, sino de un allanamiento por una causa completamente distinta. Sin embargo, el hallazgo terminó siendo clave: al identificarlo, los investigadores confirmaron que tenía dos pedidos de captura vigentes emitidos por la Justicia de San Juan por una causa de homicidio agravado.
De inmediato se activaron las comunicaciones judiciales entre Mendoza y San Juan, y el fiscal de Homicidios Oscar Malla ordenó su detención y alojamiento en la Comisaría 25ª de San José, mientras se coordinan los pasos para su extradición.
Un allanamiento que terminó en un hallazgo inesperado
Según informó MDZ, el procedimiento fue llevado adelante por la Unidad Investigativa Departamental Guaymallén (UID) en el marco de una investigación por hurto simple, bajo la órbita del fiscal Ezequiel Morando. El objetivo inicial del operativo era localizar a la hermana del acusado, también con pedido de captura desde febrero del año pasado por incumplir una prisión domiciliaria y romper la tobillera electrónica con la que era monitoreada.
Los pesquisas habían logrado establecer que la mujer se ocultaba en una vivienda de calle Juan Pringles al 2600. Con la orden judicial correspondiente, irrumpieron en el domicilio durante la mañana del jueves, pero la sospechosa no se encontraba allí.
Lo que sí encontraron fue a su hermano: Lucio Gallardo Soto.
La identificación no tardó en encender las alertas. Al verificar sus datos en el sistema federal SIFCOP, los efectivos comprobaron que pesaban sobre él dos requerimientos de captura por parte de la Justicia sanjuanina, en el marco de una causa por el homicidio agravado del exboxeador Romero.
La situación fue inmediatamente informada a las autoridades judiciales intervinientes, y se dispuso su detención formal en el lugar.
Una causa que estuvo a punto de prescribir
Uno de los aspectos más delicados del caso es el factor tiempo. Según fuentes vinculadas a la investigación, la detención se produjo en un momento crítico, ya que la causa por el asesinato de Romero se encontraba muy cerca de la prescripción.
De no haberse concretado su captura en esta instancia, el paso de los años podría haber cerrado definitivamente la posibilidad de juzgar al presunto autor material del crimen que conmocionó a San Juan en 2011.
El dato le otorga aún mayor peso a la detención, que no solo implica la reaprehensión de un prófugo histórico, sino también la reactivación de una causa que parecía estancada en el tiempo.
El derrotero judicial de Gallardo Soto está marcado por capturas fallidas y escapes que alimentaron durante años su condición de prófugo.
El 11 de noviembre de 2024 había sido detenido cuando intentaba cruzar hacia Chile por el Complejo Fronterizo Los Libertadores. Tras ese procedimiento, fue trasladado a San Juan, donde fue imputado por el homicidio de Romero.
Sin embargo, la Justicia le concedió prisión domiciliaria debido a su delicado estado de salud: presenta ceguera casi total, luego de haber perdido un ojo en un enfrentamiento con fuerzas policiales y el otro tras una agresión sufrida en contexto carcelario.
Cumplía la medida en una vivienda del departamento sanjuanino de Rivadavia, en la localidad de La Bebida, bajo monitoreo electrónico. Pero esa modalidad tampoco fue suficiente: a los pocos meses se fugó del domicilio, rompiendo nuevamente el control judicial sobre su paradero.
Desde entonces, su nombre volvió a ingresar en la lista de los prófugos buscados, hasta esta nueva detención en Mendoza.
El crimen que marcó una causa histórica en San Juan
El asesinato de Guillermo Romero ocurrió el mediodía del 6 de febrero de 2011 y sacudió a toda la provincia de San Juan. El exboxeador se encontraba en su domicilio cuando dos hombres llegaron en motocicleta, llamaron a la puerta y uno de ellos le disparó a quemarropa en el pecho.
En el momento de la fuga, los atacantes habrían gritado una frase que resultó clave para la investigación: “Esto es un encargo de Martín Camargo”.
Romero fue trasladado de urgencia a un hospital, donde permaneció internado durante dos semanas antes de fallecer a causa de las heridas.
Desde el inicio de la investigación, los pesquisas vincularon el crimen a un conflicto previo entre la víctima y su vecino, Martín Camargo, señalado como el presunto instigador del ataque. En paralelo, la línea investigativa apuntó a Gallardo Soto como el ejecutor del disparo.
Años más tarde, esa hipótesis tuvo respaldo judicial: en 2018, Camargo fue condenado a 12 años de prisión por haber ordenado el homicidio.
Lo que viene ahora
Con la detención de Lucio Gallardo Soto, la Justicia sanjuanina recupera la posibilidad de avanzar sobre el último eslabón pendiente del caso: determinar la responsabilidad del presunto sicario en el asesinato de Romero.
Mientras tanto, el detenido permanece bajo custodia en Mendoza, a la espera de su traslado a San Juan, donde deberá enfrentar una causa que durante más de una década pareció escaparse entre fugas, demoras judiciales y el paso del tiempo.
Con información de MDZ