La Justicia provincial dictó un fallo clave en materia de violencia de género. Poco antes de las 10:30 de la mañana de este viernes, el tribunal integrado por los jueces Mabel Moya, Flavia Allende y Javier Figueroa condenó a Matías Olmedo a la pena de 10 años de prisión efectiva. Se lo encontró responsable del delito de homicidio agravado por el vínculo y mediando violencia de género en grado de tentativa, tras el feroz ataque perpetrado contra su expareja en el departamento Chimbas hace poco más de un año.

La resolución se conoció en la jornada de cierre del juicio oral y público, clausurando un proceso judicial que mantuvo en vilo a la provincia desde que se registró el violento episodio en enero de 2025.

La sentencia del tribunal se ubicó cerca de los requerimientos del Ministerio Público Fiscal, aunque estuvo lejos de las pretensiones de la máxima penalidad solicitada por la representación de la víctima.

Durante los alegatos, el Fiscal Atilio Yanardi, en representación de la UFI CAVIG, había encuadrado formalmente el hecho como una tentativa de femicidio, solicitando un castigo de 12 años de prisión efectiva.

Por su parte, la querella —encabezada por los abogados Gustavo Sánchez y Ana Valentina Sánchez Salmuni— había reclamado una condena de 22 años de cárcel. Los profesionales consideraron que Olmedo no solo actuó en un contexto de violencia de género, sino que además sumó los agravantes de alevosía y ensañamiento, añadiendo a la acusación el delito de privación ilegítima de la libertad. En contraste, el defensor técnico del imputado, César Oro, había pedido la absolución alegando una “legítima defensa” o, subsidiariamente, una pena menor bajo la calificación de lesiones leves agravadas.

Olmedo pasará 10 años en prisión.

Las últimas palabras del acusado: “Siempre la amé”

Antes de que los magistrados se retiraran a deliberar el veredicto definitivo, se le otorgó a Matías Olmedo el derecho a expresar sus últimas palabras frente al tribunal. En un discurso donde combinó lamentos y justificaciones, el joven buscó desmarcarse de la brutalidad del ataque y ensayó una defensa personal.

“Lamento de corazón lo que está pasando. Siempre la amé y la apoyé. Ella sabe muy bien en su corazón cómo he sido. Si diera testimonio de mí mismo sería mentiroso. Los chicos del servicio penitenciario, los psicólogos, los celadores saben cómo soy yo personalmente hasta el día de la fecha”, manifestó Olmedo ante los jueces.

El ahora condenado insistió en su inocencia respecto a las pruebas ventiladas en el debate: “Me duele mucho lo que está sucediendo. Simplemente decir que no hice nada de lo que me están acusando. Simplemente quise ayudarla. El otro tema es que no soy religioso sino que creo en Dios… gracias por permitirme hablar y por escuchar mi voz. Ya llevo bastante tiempo que no se escucha mi voz y quiero que se aclaren las cosas”, concluyó.

A pesar de su declaración de inocencia, el peso de las pruebas recolectadas por los investigadores de CAVIG y los testimonios brindados durante las audiencias terminaron volcando la balanza judicial, determinando su inmediato traslado al Servicio Penitenciario Provincial para cumplir la década de reclusión dictada por el tribunal.