Este mediodía una delegación viajará rumbo al Cerro Mercedario, en Calingasta, en busca del cuerpo del andinista alemán Andreas Colli. Según destacaron desde el RIM22, serán cuatro días de trabajo de altura con 20 hombres trabajando.

 En el operativo trabajarán dos equipos en altura, uno de seis a ocho hombres y otro de doce personas. El primero será el encargado de hacer el rastrillaje profundo a la mayor altura que se alcance, superando los cinco mil metros. El segundo se ocupará de la asistencia logística y llevará todas las cargas de alimento y abrigo, entre otros.

“Tendremos comunicación en forma permanente con nuestras bases a través de un teléfono satelital. Según el pronóstico del tiempo el clima nos acompñará en estos días”, aseguró el Capitán Rogelio Tejada a Diario La Provincia.

 
La técnica de trabajo se denomina, si no presenta alto riesgo, batida abierta de la zona, que implica la división de las ocho personas en grupos de una cantidad X de cobertura de metros cuadrados. De hallar un información precisa, se puntualiza el rastrillaje en un lugar determinado.
Este mediodía estarán viajando a un campamento en Barreal, un centro de montaña que se está armando para la ocasión. Este martes se desplazarán por tierra hasta el campamento base a 4.200 metros de altura al pie del glaciar. El miércoles será un día de reconocimiento y adaptación. Del jueves al sábado realizarán un trabajo en altura con posibilidad de un día más de estadía. Pero se piensa regresar el domingo próximo a menos que se encuentre algo antes o lleve a demorar la estadía un poco más, para ello llevarán alimentación de más.
 
El caso 
A fines del 2002 un caso revolucionó a San Juan y trascendió las fronteras. Un andinista alemán, de muy buen pasar económico, desapareció en la montaña Calingastina y nunca más se supo nada de él. Este hecho despertó la atención internacional en San Juan. El 14 de diciembre de aquel año Andreas Colli había iniciado el ascenso al Mercedario (6.770 metros de altura) y debía regresar siete días después. Sin embargo nunca bajó y de los cientos de rastreos que se hicieron nunca se dio con él, ni vivo ni muerto.