Fue un crimen que conmocionó a todos los sanjuaninos no sólo por lo aberrante del hecho sino también por el cinismo de quien era su marido. Este viernes 11 de julio se cumplen seis años de uno de los femicidios más estremecedores de San Juan: el crimen de Brenda Requena, una joven madre de 24 años asesinada por su esposo en 2019. Su desaparición mantuvo en vilo a toda la provincia durante cinco días hasta que su cuerpo fue hallado semienterrado en un descampado de Albardón, lo que confirmó las sospechas más temidas. El caso no solo conmocionó a la sociedad sanjuanina, sino también a toda la Argentina.
Brenda había sido vista por última vez el 11 de julio de aquel año, y durante varios días su búsqueda fue intensa. La desesperación creció con cada hora sin novedades, hasta que el 16 de julio se conoció lo que había ocurrido en realidad. Fue tras el testimonio de dos adolescentes que alertaron haber visto al marido quemando algo en una fosa de Albardón ese mismo día de la desaparición de ella.
La investigación rápidamente apuntó a Diego Álvarez, el hombre que era su esposo, quien en un principio participó activamente de los rastrillajes, pero cuya versión se derrumbó tras el testimonio clave de menores que lo vieron quemar el cuerpo.
La historia detrás del crimen reveló un contexto de violencia en los minutos previos al crimen. Según confesó el asesino, el ataque ocurrió en un momento de “emoción violenta” tras encontrar a Brenda con José Guajardo, un hombre con quien ella estaba teniendo una relación. Sin embargo, luego sostuvo que no recordaba lo que pasó tras haberla golpeado.
En 2021, durante un juicio realizado en pandemia, confesó el asesinato y fue condenado a prisión perpetua por homicidio doblemente agravado por el vínculo y femicidio, además de lesiones leves contra Guajardo. El tribunal que dictó la sentencia —integrado por los jueces Miguel Ángel Dávila Saffe, Víctor Hugo Muñoz Carpino y Juan Bautista Bueno— consideró que la confesión de Álvarez y las pruebas periciales y testimoniales, sellaron la condena.
José Guajardo, por su parte, también fue juzgado. Fue señalado por no haber intervenido para auxiliar a Brenda mientras era brutalmente atacada. Según la fiscal Claudia Galante, Guajardo tenía conocimiento de los episodios de violencia que Brenda sufría y aun así optó por huir del lugar. Fue condenado por el delito de omisión de auxilio y recibió una multa de 12.500 pesos, la pena máxima prevista para esa figura legal.
Desde el primer día, Laura Requena, madre de Brenda, luchó incansablemente por justicia y por el bienestar de sus nietos. Se convirtió en una referente provincial en la lucha contra los femicidios, sumándose a la ONG “Familias Unidas por Dolor del Femicidio”. En marzo de este 2025, logró finalmente convertirse en la tutora legal de los niños, un deseo que había manifestado desde el momento del crimen.
“BRENDA SIGUE PRESENTE”, escribió Laura en sus redes sociales tras firmar la tutela junto a su esposo y agregó: “Legalmente son míos. Siempre lo fueron pero esto es una caricia a tanto dolor”. Sus palabras reflejaron la lucha, el amor y la resiliencia de una madre que no dejó que el horror la venciera, y que hoy mantiene viva la memoria de su hija al acompañar a sus nietos, quienes ahora tienen 10 y 12 años, en una vida que intenta seguir adelante.