La Oficina Anticorrupción presentará hoy una denuncia penal acusando de defraudación en perjuicio de la administración pública e incumplimiento de los deberes del funcionario a los encargados del programa Capital Semilla. Éste estuvo en vigencia desde el 2010 y hasta el año pasado, bajo la órbita del ministerio de Industria que conducía
Débora Giorgi. Se caracterizaba por empujar con “préstamos de honor”
de entre 15.000 y 60.000 pesos a emprendedores y pequeños empresarios
huérfanos de crédito y apoyo.
La denuncia se sustenta en un informe realizado tras un informe que demuestra que la cartera nacional sólo se rindió cuenta de un pequeño porcentaje de “todo lo otorgado” mientras que se sospecha que hubo desvíos de fondos. Además se solventa la denuncia en que no se habrían cumplido las etapas evaluativas que eran dos: los ganadores recibían el dinero y tenían seis meses para gastarlo en lo que habían propuesto. Bajo el gaseoso paraguas de un “préstamo de honor”; el monto solicitado debía ser devuelto, sin intereses ni gastos, sólo si el proyecto era exitoso. Si no, nada. Para evaluar los proyectos y “bajar” la plata, el ministerio de Débora Giorgi firmó un convenio con universidades nacionales.
Según publicó Clarín, en el 2013 y 2015 se estableció que quienes recibían el préstamo, tras los seis meses para gastarlo, tenían 30 días de plazo para presentar facturas y comprobantes de los gastos. Según los auditores de Producción, “era la única manera que poseía el Estado Nacional para controlar que los beneficiarios aplicaran los gastos al destino propio, y para evaluar si el préstamo había o no generado ganancias al empresario”.
Entre 2010 y 2015, el programa Capital Semilla entregó 360.418.608 pesos. Pero según los papeles encontrados, sólo hay rendiciones presentadas por 18,425.849 pesos, es decir un 5,1% del total. Y esa propina sólo fue justificada sobre un 30% de la plata entregada en 2014. Sobre el resto del dinero, ése y los demás año, no hubo noticias. Ni nadie las reclamó nunca. “Puede afirmarse que el Estado Nacional, a través del Programa Capital Semilla, sencillamente ‘regalaba’ dinero sin control alguno”.
Los auditores detectaron préstamos a dos personas de San Juan que despúes se asociaron en un mismo proyecto (es obvio decir que esa trampa estaba prohibida); un porteño que en 2014 recibió dos préstamos de casi 40.000 pesos cada uno; otros dos beneficiarios que cobraron doble porque se presentaron en dos ventanillas distintas de la región Patagonia y Cuyo; ganadores que recibieron más plata de la que les había sido otorgada; 102 beneficiarios a quienes les transifrieron dos veces el monto acordado; otros 41 ganadores que no recibieron un peso aunque fueron legítimos ganadores; y en 2013 se aprobaron préstamos por diez millones, aunque sólo se transfirieron 7,4 millones. ¿Y el resto?