Sucedió este jueves en dos heladerías de Capital. Personal de Bromatología de la municipalidad de la Ciudad de San Juan decomisó casi 900 kilos de helado en mal estado y como consecuencia se procedió a cerrar el local y labrar un acta de infracción.

Según informó a Diario La Provincia Fernando Guerrero, responsable del área, los operativos se realizaron este jueves en la mañana y en la tarde en el microcentro y en Desamparados. Sin embargo los operativos comenzaron el lunes y ya se recorrió 12 heladerías y fábrica de las 121 que hay en el departamento. 

“Ayer se hizo el decomiso. En una sola heladería se sacó 620 kilos, en 62 baldes de un kilo cada uno. Fue en Q´helado de avenida Libertador y Rioja. Luego hubo otro decomiso de 220 kilos que se realizó en la tarde en Lomoro de calle Paula Albarracín de Sarmiento y Benavidez, en Desamparados”, explicó el funcionario quien subrayó que durante la semana se hicieron 10 actas de controles pero son de buen estado, garantizando su consumo.
 
“Lo decomisado fue porque estaban en mal estado de conservación, otros porque habían vencido y otros no tenían ni fecha de vencimiento ni elaboración. Si no tiene vencimiento tiene que tener fecha de elaboración y desde ese día queda un año para consumir. Al no tener fecha de elaboración no tenemos datos”, detalló.
El lunes comenzó el operativo de verano con la categoría helados. Una vez terminada esa etapa, el control seguirá estando pero comienza otro operativo de lácteos y carnes. Se controla en el operativo la materia prima, la forma de conservación y cadena de frío desde la fabrica hasta el negocio y  la forma de cómo se manipula los helados. 
En la ocasión se decomisaron los potes y se puso a disposición del juzgado para que disponga qué corresponde, si decide clausura o no. Por ahora quedaron cerradas a la espera de lo dispuesto por el juez. Toda la mercadería decomisada fue destruida y se confeccionó un acta y se la puso a disposición del juzgado. La infracción en cuanto al monto lo pone el juzgado por la gravedad. Hay multas que van desde los 9 mil a 30 mil pesos.
 
 

 

Realizada la inspección se coloca un logo, una calcomanía donde se establece fecha de inspección, y que ese negocio fue controlado. “Cuando se vea ese logo se puede consumir con tranquilidad”, finalizó Guerrero.