Con la llegada de las altas temperaturas, muchas personas comienzan a sufrir dificultades para dormir, despertares frecuentes o insomnio. Según especialistas en medicina del sueño, la llegada de las altas temperaturas altera la calidad del descanso, y San Juan —con noches que superan los 25 °C— no es la excepción.
Dormir mal no solo genera cansancio: afecta la concentración, el estado de ánimo, la memoria, el rendimiento laboral y la salud cardiovascular. Por eso, los profesionales insisten en la importancia de adoptar hábitos saludables que permitan mejorar el sueño nocturno.
Por qué cuesta dormir cuando hace calor
El cuerpo necesita bajar su temperatura interna para iniciar el sueño profundo. Pero cuando el ambiente está cálido, este proceso se vuelve más difícil.
El resultado es conocido: las personas tardan más en dormirse, se despiertan con facilidad o sienten que no descansaron lo suficiente.
Además del calor, otros factores influyen en el insomnio veraniego:
- aumento de las actividades nocturnas,
- mayor exposición a pantallas,
- cenas pesadas,
- consumo de bebidas estimulantes,
- estrés acumulado previo a las vacaciones.
Consejos prácticos para mejorar el descanso
Los especialistas recomiendan incorporar rutinas que ayuden a preparar el cuerpo para dormir, incluso en noches calurosas. Entre ellas:
- Mantener la habitación fresca y ventilada; si se usa aire acondicionado, programarlo en 24–26 °C.
- Evitar pantallas de celular, televisión o computadora al menos una hora antes de acostarse.
- Realizar cenas livianas y evitar consumir café, alcohol o energizantes por la noche.
- Tomar una ducha tibia para ayudar a regular la temperatura corporal.
- Optar por ropa de cama liviana y prendas de algodón.
- Intentar respetar horarios fijos para acostarse y levantarse.
Cuándo consultar a un especialista
Si los problemas de sueño persisten durante varias semanas, si aparecen ronquidos intensos, pausas respiratorias, piernas inquietas o ansiedad al dormir, es fundamental acudir a un profesional. El insomnio crónico afecta la salud integral, pero con tratamiento adecuado puede revertirse.
Dormir bien es parte del bienestar general. Con algunos cambios en los hábitos y un ambiente preparado para el descanso, es posible enfrentar el verano sin que las noches calurosas afecten la salud.
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