La discusión sobre la legalización de la eutanasia llegó a San Juan después de que el diputado nacional de la UCR Julio Cobos presentara en el Congreso un proyecto para habilitar la muerte asistida en Argentina. La propuesta apareció pocos días después de que Uruguay sancionara su Ley de Muerte Asistida, convirtiéndose en el primer país de la región en regular este procedimiento.
En este contexto, el debate comenzó a tomar fuerza en San Juan, impulsado por voces médicas y referentes institucionales que piden analizar el tema con profundidad.
El presidente del Colegio Médico de San Juan, Carlos Bordes, explicó cómo entiende este proceso y en qué circunstancias podría aplicarse una eventual ley de eutanasia. “Es un tema muy sensible y lo podemos comparar con la interrupción voluntaria del embarazo. Si uno lo compara, se habla de lo mismo”, señaló en radio Sarmiento.
Bordes aclaró que la eutanasia no es una decisión unilateral del profesional: “El médico está preparado para sanar a la gente. Ningún hombre ha nacido para sufrir una enfermedad crónica. No está preparado para vivir bajo un sufrimiento que no tiene posibilidad de recuperación”.
Para el especialista, el debate obliga a replantear conceptos básicos: “Hablamos de a qué llamamos vida y muerte. También tenemos que hablar de la donación de órganos, porque es un paciente cuyo corazón está latiendo pero tiene muerte cerebral y no funciona”.
“No es la decisión del médico, es la decisión previa del paciente”
Bordes marcó con claridad que el rol del profesional no es decidir por la persona: “Creo que no es una decisión del médico. No es que toma la decisión de matar o ayudar a una persona a que muera. Es la decisión de una persona en un estado previo a estar enfermo”.
Y profundizó en la cuestión legal: “Cuando se está enfermo no se está en la capacidad legal de tomar la decisión. Por eso entra a jugar la familia, y ahí empieza el problema: quieren o no quieren.”
Según el presidente del Colegio Médico, la eutanasia debería aplicarse únicamente en situaciones extremas: “Esto se debe dar en una patología terminal donde el paciente no tiene posibilidad de salir adelante. No es ‘tengo ganas de morir y ayúdame’. Es una enfermedad que no va a poder mejorar”.
El límite entre la agonía y la dignidad
Para Bordes, la discusión tiene un eje central: el sufrimiento. “Es prolongar un estado de agonía y seguir sufriendo. Creo que va más allá de la definición de vida. Vida es tener la capacidad de sonreír, de disfrutar, de comer. Distinto es un estado irreversible y de sufrimiento permanente.”
El profesional aseguró que hay personas que expresan su voluntad mientras todavía están sanas:
“Muchos dicen: ‘Si llego a ese estado, por favor no me dejes sufrir’. La condición del dolor y del sufrimiento es determinante para la toma de la decisión.”
Incluso confesó su postura personal: “Yo tomaría esa decisión totalmente. Uno no nació, no vino al mundo para vivir una situación de sufrimiento.”
Un debate que recién comienza
El proyecto de Julio Cobos promete abrir un debate social, médico, jurídico y ético que también tendrá impacto en San Juan. La provincia, con una fuerte estructura sanitaria y profesional, empieza a sumar voces que piden discutir la cuestión sin tabúes.
En Argentina, la normativa vigente es la Ley de Muerte Digna (2012), que permite a los pacientes rechazar tratamientos médicos cuando atraviesan una enfermedad incurable o se encuentran en estado terminal. Sin embargo, esa legislación no habilita que un profesional provoque activamente la muerte del paciente, como sí lo contempla la eutanasia.