En medio de un encendido debate sobre la baja de la edad de imputabilidad y las críticas que suelen recibir los jueces por las penas que dictan, el presidente de la Corte de Justicia de San Juan, Daniel Olivares Yapur sorprendió con una confesión tan íntima como desgarradora.

Mientras explicaba por qué los magistrados deben aplicar la ley más allá del reclamo social de castigos más severos, el juez recordó las dos tragedias que golpearon a su propia familia: la muerte de sus dos hermanas cuando eran niñas.

Fue un momento que cambió el tono de la entrevista y permitió conocer una faceta poco conocida del magistrado.

“Nadie se puede imaginar el dolor”: las dos tragedias que marcaron a su familia

Olivares Yapur reflexionaba sobre la impotencia y la furia que sienten las víctimas de la inseguridad cuando la ley no aplica las penas deseadas. Fue en ese instante cuando empatizó de manera absoluta con el sufrimiento social, revelando el calvario que atravesó su propio hogar:

Yo he pasado por dos catástrofes familiares en mi vida. Yo perdí mis dos hermanas, es muy difícil. La justicia nunca va a poder solventar de ningún modo la desolación, la angustia y el dolor de un padre que ha perdido a un hijo, o de una esposa que ha perdido a su esposo, o de un hermano que ha perdido a su hermana. Es muy difícil”, expresó en Radio Sarmiento.

El juez se mostró acongojado al momento de recordar la tragedia familiar.

El magistrado le puso números y edades a un luto que destrozó a su madre y lo acompañó durante toda su carrera judicial: “Yo tenía 23 años cuando mi hermana falleció, ella tenía 11. Mi mamá nunca más fue la misma, nunca más, nunca más… Y tenía yo 9 años cuando falleció mi otra hermana, que tenía dos años y medio. No hay forma de recuperarse, es tremendo. Y solamente lo conocemos lo que lo hemos vivido, nadie se puede imaginar el dolor”.

A partir de su propia experiencia con la tragedia, Olivares Yapur abordó el complejo escenario de los delitos cometidos por menores, en un contexto nacional donde se discute bajar la edad de imputabilidad a los 14 años.

Basándose en la visión de los especialistas, el juez señaló que la biología y la psicología demuestran que un adolescente está en una etapa donde “adolece”, es decir, que aún no ha madurado ni consolidado su formación cerebral. Por este motivo, defendió la necesidad de mantener un sistema diferenciado:

Entiendo que el régimen penal juvenil tiene que ser, y debe seguir siendo, un régimen especial. Aún cuando podamos hablar de baja imputabilidad, el régimen especial establece que la pena privativa de libertad es el último recurso que puede llegar a aplicar un juez. Tiene que aplicar una serie de medidas alternativas que tiendan a corregir ese hecho”.

El presidente de la Corte de Justicia de San Juan, Daniel Olivares Yapur contó la tragedia que lo atravesó.

El dilema de los jueces: “La gente quiere la pena más dura, pero nosotros aplicamos la ley”

Olivares Yapur se tomó el tiempo para marcar una distinción clave que suele generar fuertes cruces entre la sociedad y los magistrados: los jueces no hacen las leyes, solo las aplican.

Poniendo como hipótesis el caso de una esposa que pierde a su marido porque un adolescente de 15 años “le vació el cargador de un arma”, reconoció que es una tragedia absoluta y que la víctima siempre va a exigir el castigo más severo. Sin embargo, blindó la imparcialidad que debe mantener la justicia: “La gente quiere penas más duras y por ahí demuesta la actuación de los jueces. Pero el juez está para aplicar la ley. Muchas veces no es el problema el juez, sino la ley. Los jueces tienen que ser imparciales”.

Recordando sus 10 años como juez de primera instancia, concluyó con una reflexión sobre la carga emocional que implica llevar la balanza de la justicia cuando las leyes tienen un tope: “Yo a veces he citado a los dos papás que habían perdido a su hijo, y era una emoción que era difícil de superar. En el medio estamos los jueces que tenemos que tomar decisiones, a veces obligados a aplicar, desde el punto de vista técnico, la ley. No puedo correrme de la letra de la ley“.