Durante el verano, las intoxicaciones alimentarias se vuelven más frecuentes y representan una de las principales consultas en guardias y centros de salud. Las altas temperaturas favorecen la rápida proliferación de bacterias en los alimentos, especialmente cuando no se respetan las condiciones adecuadas de higiene, cocción y conservación.
Carnes, huevos, lácteos, mayonesas caseras y comidas ya preparadas son algunos de los productos que mayor riesgo presentan en esta época del año. Cuando se rompen las cadenas de frío o los alimentos permanecen varias horas fuera de la heladera, las bacterias pueden multiplicarse sin que el aspecto, el olor o el sabor se alteren de manera evidente.
Los síntomas más comunes de una intoxicación alimentaria incluyen náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, fiebre y malestar general. En la mayoría de los casos aparecen entre unas pocas horas y hasta dos días después de haber ingerido el alimento en mal estado.
Quiénes corren mayor riesgo
Si bien cualquier persona puede sufrir una intoxicación alimentaria, los cuadros pueden ser más graves en niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas. En estos grupos, la deshidratación provocada por vómitos y diarrea puede avanzar con rapidez, por lo que es fundamental actuar a tiempo.
Claves para evitar intoxicaciones
Los especialistas recomiendan extremar cuidados básicos pero fundamentales. Mantener los alimentos refrigerados, respetar fechas de vencimiento y no cortar la cadena de frío son medidas esenciales. Las comidas cocidas no deben permanecer más de dos horas a temperatura ambiente, y si hay mucho calor, ese tiempo se reduce considerablemente.
El lavado correcto de manos antes de cocinar y después de manipular alimentos crudos es otra barrera clave contra las bacterias. Además, es importante separar alimentos crudos de los cocidos, usar utensilios limpios y cocinar bien carnes, especialmente pollo y cerdo.
En reuniones al aire libre o eventos familiares, se aconseja evitar el consumo de comidas que requieran refrigeración prolongada si no se cuenta con conservadoras adecuadas.
Cuándo consultar
Ante síntomas intensos o persistentes, fiebre alta, sangre en las heces o signos de deshidratación, se debe consultar de inmediato en un centro de salud y evitar la automedicación.
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