Hace apenas unos días, Maximiliano Alejandro Heredia Roja sentía que todo el esfuerzo realizado para levantar su pequeño parripollo se había derrumbado en cuestión de minutos. El robo de gran parte de sus herramientas de trabajo amenazaba con poner fin a un proyecto que había inaugurado apenas un mes antes.

Sin embargo, la historia dio un giro inesperado. Después de que Diario La Provincia SJ publicara su caso, comenzaron a aparecer personas dispuestas a ayudarlo. Algunas colaboraron con transferencias de dinero, otras acercaron herramientas y hubo quienes le regalaron un nuevo parripollo para que pudiera volver a trabajar.

“Estoy muy agradecido con ustedes y con toda la gente”, expresó Maximiliano, todavía emocionado por la respuesta que recibió.

Hace apenas un mes había comenzado con el pequeño negocio para complementar su trabajo de albañil y mantener a sus tres hijos. Foto: Maximiliano Huyema / Diario La Provincia SJ.

La solidaridad volvió a encender las brasas

Las colaboraciones llegaron de distintas maneras. “Me donaron un parripollo y me ayudaron tres personas con transferencias. También me regalaron dos chulengos, que todavía no puedo ir a buscarlos porque no tengo en qué traerlos, y además me regalaron una palita y un tenedor grande para el parripollo”, contó.

Cada uno de esos aportes representa mucho más que un elemento de trabajo. Significa la posibilidad de volver a encender las brasas y recuperar el emprendimiento con el que busca sostener a su familia.

Maximiliano quiso agradecer especialmente a quienes hicieron posible este nuevo comienzo. “El que me regaló el parripollo completo, con los tachos y todo, fue Elías González. Él es de la parrillada La Bulera. El otro muchacho se llama Franco y también me dio una mano”, relató.

Además, destacó el gesto de otro trabajador. “También un albañil me donó cinco mil pesos. Todo suma y todo ayuda”, dijo con gratitud.

Para él, cada aporte tuvo el mismo valor, sin importar el monto o el tamaño de la colaboración.

Con tristeza, el trabajador pocitano contó que había construido el parripollo con sus propias manos y con los materiales que podía conseguir. Foto: Maximiliano Huyema / Diario La Provincia SJ.

“Entre todos hay que ayudarse”

Con la emoción todavía a flor de piel, Maximiliano quiso dejar un mensaje para cada una de las personas que colaboró con él. “A toda la gente que me ha ayudado, que me ha dado una mano, le agradezco de corazón. Como siempre digo, entre todos hay que ayudarse, porque a todos nos falta la plata.”

El albañil recordó el duro momento que atravesó después del robo, aunque aseguró que la solidaridad de los sanjuaninos le permitió recuperar la esperanza.“Yo hice ese esfuerzo para levantar mi parripollo y nos robaron las cosas. Pero ahora, gracias a Dios, me dieron algo hermoso, un gran regalo, y acá lo estoy disfrutando. ¿Qué les puedo decir? Gracias por todo lo que me dieron.”

Con la voz quebrada por la emoción, también expresó el profundo significado que tiene para él la ayuda recibida. “Más que nada le doy gracias a Dios, porque esto es cosa de Dios. Me siento muy bien y muy agradecido por todo lo que hicieron por mí.”

“Lo hice con mi esfuerzo”, expresó Maxi al pedir colaboración para recuperar las herramientas que le permitían trabajar. Foto: Maximiliano Huyema / Diario La Provincia SJ.

Una historia que terminó con esperanza

Hace apenas unos días, Maximiliano pensaba que el robo podía ponerle punto final al emprendimiento que había iniciado para sacar adelante a su familia.

Hoy, gracias a la solidaridad de vecinos, comerciantes y personas que decidieron colaborar después de conocer su historia, el panorama es completamente distinto. El nuevo parripollo, las herramientas y cada aporte recibido le devolvieron la posibilidad de seguir trabajando y de mirar el futuro con optimismo.

La historia que comenzó con tristeza terminó convirtiéndose en un ejemplo de cómo una comunidad puede unirse para tender una mano cuando alguien más lo necesita.

 

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