Una exposición prolongada al sol y las altas temperaturas pueden provocar insolación. Se trata de una situación que requiere atención inmediata. Además de seguir las recomendaciones médicas, existen remedios caseros que ayudan a aliviar los síntomas y brindar alivio mientras se recibe asistencia profesional.

Algunos de los más efectivos son:

Hidratación constante:
Beber agua fría o bebidas isotónicas para reponer líquidos y electrolitos perdidos. Evitar el alcohol y las bebidas muy azucaradas.

Compresas frías:
Aplicar paños húmedos y frescos sobre la frente, nuca, axilas y muñecas ayuda a bajar la temperatura corporal.

Baños o duchas frescas:
Sumergirse en agua tibia a fría o ducharse suavemente permite refrescar el cuerpo y reducir la sensación de calor extremo.

Consumir frutas y verduras ricas en agua
Sandía, melón, pepino y naranja ayudan a hidratar y aportan vitaminas.
Reposo en lugares frescos y ventilados: permanecer a la sombra o en un espacio climatizado mientras se recupera la temperatura corporal.

Es fundamental estar atentos a síntomas como mareos, náuseas, dolor de cabeza, piel caliente o enrojecida y aceleración del pulso. Ante cualquier señal de alerta grave, se debe acudir inmediatamente a un centro de salud.