La aventura de Federico Elizondo y Nicolás Marinero sigue sumando kilómetros y emociones. Los dos sanjuaninos que se propusieron unir San Juan con Alaska en bicicleta continúan su travesía por Sudamérica y actualmente se encuentran en Uyuni, Bolivia, desde donde comparten cada etapa de su viaje con seguidores de todo el país y del exterior.
En esta etapa del recorrido, los ciclistas están colaborando con la construcción de una “casa ciclista” llamada Pingüi, un espacio pensado para recibir y ayudar a viajeros que recorren el continente sobre dos ruedas. “Estamos en Uyuni ayudando a construir la nueva casa Pingüi”, contaron a Diario La Provincia SJ mientras continúan con su recorrido por territorio boliviano.
Del salar de Uyuni a la Ruta de la Muerte
El itinerario de los sanjuaninos continuará con uno de los paisajes más icónicos de Bolivia: el Salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del mundo. Luego planean dirigirse hacia Oruro y La Paz, donde esperan afrontar otro desafío extremo del ciclismo de aventura: la famosa Ruta de la Muerte.
Después de atravesar esa zona montañosa, su objetivo será llegar al Lago Titicaca a comienzos de abril, cuando la temporada de lluvias empiece a quedar atrás.
Durante el viaje ya han vivido experiencias únicas, como acampar a más de 4.000 metros de altura, enfrentando el frío y las condiciones propias de la cordillera.
Próxima parada: Perú y Machu Picchu
Tras recorrer Bolivia, el plan de Federico y Nicolás es continuar hacia Perú, donde esperan visitar Cusco y Machu Picchu, dos de los destinos más emblemáticos del continente.
Mientras avanzan, su historia sigue creciendo en redes sociales. Según cuentan, reciben mensajes de aliento de personas de todas las provincias argentinas e incluso de otros países, que siguen cada etapa de la travesía.
Una amistad que se transformó en aventura
La historia de Federico Elizondo y Nicolás Marinero es la prueba de que un sueño nacido entre amigos puede convertirse en un proyecto de vida. La idea surgió durante una charla al aire libre en el Río Las Tumanas, en San Juan, y hoy se transformó en una travesía continental con destino final en Alaska.
Ambos se conocen desde hace 17 años, cuando compartían tardes y partidos de fútbol en el Barrio Foeva. Aquella amistad forjada en la infancia hoy los lleva a recorrer miles de kilómetros sobre dos ruedas.
“Tenemos un grupo de amigos muy grande que nos apoya desde el minuto cero, al igual que nuestras familias”, cuentan.
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