La Arquidiócesis de San Juan de Cuyo confirmó que, al cierre de este año, tres históricas y queridas comunidades de religiosas católicas dejarán su presencia institucional en la provincia, una noticia que genera profundo impacto en la Iglesia local y en la comunidad sanjuanina.
La decisión responde a procesos de reestructuración interna propios de cada congregación, en un contexto de reorganización que atraviesan numerosos institutos religiosos en el país y la región.
Las comunidades que concluyen su misión en San Juan son las hermanas Carmelitas Misioneras, que desarrollaron durante años una intensa labor pastoral en Barreal; las hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, con una extensa y reconocida trayectoria educativa en el Colegio La Inmaculada; y las hermanas Esclavas de la Inmaculada Niña, quienes prestaron servicio y acompañamiento en el Hogar Medalla Milagrosa.
En cada uno de estos espacios, las religiosas dejaron una marca profunda en la evangelización, la educación y el cuidado de los sectores más vulnerables.
Un regalo inmenso para la Iglesia sanjuanina
En un mensaje oficial difundido por el portal AICA, la Arquidiócesis expresó su agradecimiento y reconocimiento a las tres congregaciones, destacando que la vida religiosa ha sido “un regalo inmenso” para las iglesias particulares. Las autoridades eclesiásticas subrayaron que la diversidad de carismas enriqueció la tarea pastoral y social en San Juan, fortaleciendo la fe y el compromiso comunitario a lo largo de décadas.
Si bien las hermanas se despiden de sus comunidades locales, el comunicado remarca que su espiritualidad permanece viva en la vida de muchos laicos y laicas que compartieron la misión y continúan inspirándose en esos valores. En ese sentido, la Arquidiócesis manifestó su disposición a seguir acompañando a quienes se sienten parte de estas familias religiosas.
El mensaje concluye con una invitación a la oración por las religiosas y por los nuevos destinos que asumirán, pidiendo fidelidad a sus carismas fundacionales. El comunicado lleva la firma del arzobispo monseñor Jorge Lozano y de los obispos auxiliares monseñor Gustavo Larrazábal CMF y monseñor Mario Robles, quienes encomendaron a las hermanas a la bendición de Dios y la protección de la Virgen María.