Lo que comenzó como un operativo de emergencia en la Quebrada de Zonda terminó con una noticia que sacude a la comunidad científica y ambiental de la provincia. La Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFN) de la UNSJ confirmó el fallecimiento del puma que había sido rescatado el pasado 20 de mayo en el predio del Instituto Geofísico Sismológico Volponi.
A pesar del despliegue de la Policía Ecológica, la Secretaría de Ambiente y los equipos veterinarios, el estado del felino era irreversible. El caso encendió las alarmas de los investigadores locales, quienes analizan este trágico final no como un hecho aislado, sino como un síntoma de la compleja relación entre la expansión humana y los ecosistemas autóctonos.
Una condición crítica: el diagnóstico veterinario
El ejemplar —un macho adulto— ingresó al centro de atención en un estado de vulnerabilidad extrema. Los datos clínicos provistos por los profesionales que asistieron al animal revelan la gravedad del escenario que enfrentaba en la periferia del Gran San Juan.
Peso alarmante: Al momento de su captura, el puma pesaba apenas 21 kilos. Para un ejemplar adulto de su envergadura, el peso promedio esperable oscila entre los 60 y 70 kilos.
Cuadro clínico: El médico veterinario Lucas Oliveira, responsable del tratamiento, detalló que el felino presentaba una deshidratación avanzada, diarrea severa y signos compatibles con una patología de larga data.
La fisonomía del animal evidenciaba que llevaba semanas, o acaso meses, sin poder alimentarse de forma adecuada en su hábitat natural, lo que lo forzó a desplazarse hacia zonas frecuentadas por humanos en busca de un refugio que terminó siendo su último paradero.
Las hipótesis de los científicos: ¿Víctima del mascotismo o la caza?
La aparición de un gran depredador en áreas urbanizadas abre interrogantes profundos sobre qué está ocurriendo en los cerros sanjuaninos. El Dr. Flavio Cappa, biólogo e investigador del CIGEOBIO (Centro de Investigaciones de la Geósfera y Biósfera), remarcó que el puma es el eslabón más alto de la cadena alimenticia en San Juan y su rol es vital para el equilibrio de las demás especies.
Sin poder determinar con exactitud el origen de su deterioro, los especialistas barajan dos teorías principales vinculadas directamente a la acción del hombre:
Mascotismo ilegal: El animal pudo haber sido criado en cautiverio desde cachorro y liberado o escapado sin las herramientas ni el instinto necesarios para cazar y sobrevivir por sus propios medios.
Caza furtiva: Existe la posibilidad de que su madre haya sido asesinada cuando él era muy joven, privándolo del período de aprendizaje fundamental para subsistir en la cordillera.
A esto se le suma la degradación de los entornos naturales y la consecuente disminución de sus presas habituales, lo que arrastra a la fauna silvestre a romper las fronteras naturales.
Rutas trágicas: la otra señal silenciosa en San Juan
La muerte del puma coincide con el lema impuesto por las Naciones Unidas para el Día Mundial del Medio Ambiente 2026: “La Tierra nos está enviando señales. ¿Qué señal vamos a enviar nosotros?”.
En el contexto local, los científicos advierten que la sociedad sanjuanina convive diariamente con otra muestra de este conflicto ambiental: los animales atropellados en los corredores viales. Guanacos, zorros, maras y loros barranqueros aparecen frecuentemente sin vida a la vera del asfalto.
La Dra. Teresa Yanina Ontiveros, docente de la FCEFN, advirtió sobre un vacío estadístico preocupante: Argentina no cuenta con registros oficiales sobre el atropello de fauna nativa. Ante esta realidad, un equipo de la Universidad Nacional de San Juan se encuentra desarrollando una plataforma para que los ciudadanos puedan reportar estos incidentes durante sus viajes, transformando la recolección de datos en una herramienta colectiva para mitigar el impacto humano sobre la biodiversidad local.