Dos fuertes terremotos sacudieron a Venezuela y casi de manera paralela se registró otro en Japón. Los movimientos se produjeron este miércoles en la tarde, (19:04 hora argentina) provocando el pánico en los ciudadanos.
En el caso de Venezuela, la ciudad más afectada fue Caracas donde colapsaron edificios y viviendas y se calcula que hay varios heridos ya que todo un edificio colapsó en una zona residencial, al igual que varias casas e incluso partes de un shopping y del aeropuerto. Producto de esto se activo un alerta de tsunami en el Caribe, desde Aruba hasta incluyendo Puerto Rico.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) precisó que el primero, de 7,1 de magnitud, tuvo una profundidad de 13 kilómetros (8 millas) por lo cual la fuerza de destrucción fue mucho mayor. El segundo fue de 7,5 de magnitud con una profundidad de 10 kms (también muy superficial). Ambos tuvo su epicentro cerca de la localidad de Morón.
En paralelo, la Agencia Meteorológica de Japón (JMA) informó que se registró un sismo de magnitud 6,9 en la prefectura de Iwate, en el norte de Japón. El terremoto tuvo una profundidad de unos 50 kilómetros y se registró en una zona donde en los últimos meses se han reportado repetidamente fuertes terremotos. En este caso no hubo peligro de tsunami.
Aunque la proximidad temporal de ambos podría hacer suponer que estarían relacionados de alguna manera, especialistas en la materia son claros en señalar que se trata de fenómenos completamente independientes.
¿Están relacionados los terremotos de Venezuela y Japón?
Según informó el geofísico y profesor asociado de la Universidad Católica de Temuco, Cristián Farías, a BioBioChile, ambos terremotos no tendrían relación alguna. “Aunque pasan en un tiempo relativamente acotado, es decir, no es mucho tiempo que pase entre uno y otro, pasan en dos lugares totalmente distintos, muy distintos. Uno en Japón, otro en Venezuela”, explicó.
Luego se refirió a las placas tectónicas, que son los bloques de superficies terrestres: “Y no solamente son distintos por los efectos que producen, sino que también son distintos por el contexto tectónico en el que están. Las placas son distintas, las dinámicas de cada uno son distintas, por lo tanto, no están relacionados de ninguna manera”.
El especialista explicó que cuando dos placas chocan, se separan o se deslizan una junto a la otra, acumulan energía durante años o incluso siglos. Cuando esa energía se libera de forma repentina, se produce un sismo. Sin embargo, cada límite de placas tiene características propias, por lo que los terremotos pueden originarse por mecanismos muy distintos según la zona donde ocurran.
En el caso de Japón, el país se ubica en una de las regiones sísmicamente más activas del planeta, donde convergen varias placas tectónicas y una de ellas se introduce bajo otra en un proceso conocido como subducción. La parte norte de Venezuela, en cambio, se encuentra en un contexto tectónico diferente, marcado principalmente por el desplazamiento lateral entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.
Por ello, aunque ambos terremotos ocurrieron con pocos minutos de diferencia, se descarta cualquier relación entre ellos. Se trata de eventos independientes que responden a dinámicas geológicas distintas y que ocurrieron a miles de kilómetros de distancia entre sí.
La falla de Boconó
Los movimientos sísmicos registrados este miércoles en Venezuela reintrodujeron en el centro de la escena la denominada falla de Boconó: una considerable fractura geológica de unos 500 kilómetros de longitud ubicada en el occidente de Venezuela.
Según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), esta falla actúa como el principal límite continental entre la Placa del Caribe y la Placa Sudamericana, atravesando los Andes venezolanos desde la depresión del Táchira hasta el Mar Caribe, cerca de Morón, siendo esta última el epicentro de los recientes terremotos.
Por su longitud y su alta tasa de deslizamiento, la falla de Boconó es monitoreada de manera constante por la Funvisis. Además, esta formación fue la fuente principal de grandes terremotos destructivos en esa región andina, registrados en 1610 y 1894.
Fuentes: La Nación (Agencia AP, AFP y Reuters) y portal BioBio Chile