​El rock argentino está de luto. Este viernes se confirmó la triste noticia del fallecimiento de Carlos Alberto “El Indio” Solari, tras casi una década de dar batalla contra una enfermedad neurodegenerativa. En este contexto de profundo dolor para millones de fanáticos, cobran una fuerza descomunal e histórica aquellas palabras que el exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota le confesó a Mario Pergolini en una recordada entrevista radial, donde le puso nombre y apellido a su dolor.

​En aquel entonces, con la honestidad brutal que siempre lo caracterizó, el Indio interrumpió las especulaciones y lanzó la frase que congeló a su audiencia: ​”Debo estar entrando en eso. Yo tengo Parkinson y no es de ahora. Lo que pasa es que con el tiempo empieza a manifestarse. A mí no se me manifiesta mucho temblando, sino en rigidez”.

​El Indio siempre fue un esteta de la rebeldía y la energía sobre el escenario, un imán de masas que parecía inmune al paso del tiempo. Por eso, aceptar el deterioro físico que impone el Parkinson fue uno de sus desafíos más complejos.

Indio Solari con Mario Pergolini.

​Durante la charla con Pergolini, el músico se sinceró sobre su dificultad para asimilar la vejez y el momento exacto en el que el cuerpo le puso un límite a su mística:

​El culto a la juventud: “Yo soy adorador de la juventud, desgraciadamente es una cosa que se escapa de las manos”.

​El fin de una era: “Cuando te das cuenta, yo me quedé tirando papel picado hasta hace poco, porque me sentía el hombre metálico, y hasta que un día te van y te dicen: ‘me parece que ya el papel picado no va'”.

​El Parkinson, lejos de manifestarse con el clásico temblor, se le presentó en forma de rigidez, una jaula invisible para un artista que estaba acostumbrado a desatar el pogo más grande del mundo.

​Inteligencia, temperamento y aferrarse a la vida

​Fiel a su estilo reflexivo y punzante, Solari también analizó cómo su propia mente jugaba un rol fundamental en la forma de transitar el diagnóstico. Al ser consultado sobre cómo asimilaba el golpe, el cantante diferenció el ingenio de la verdadera inteligencia emocional para aceptar el destino.

Indio Solari con Mario Pergolini.
​”Todos los inteligentes tienen un temperamento también, ¿viste? Y aceptando que soy inteligente, digo, no, porque un tipo que no acepta que su temperamento se impone a lo que es su rayo… es un tipo que dice cosas ingeniosas, en todo caso, pero inteligente es otra cosa”.

​Hacia el final de aquel fragmento que hoy se lee con la piel de gallina, el Indio admitió los pensamientos más oscuros que cruzaron su mente al saberse enfermo, pero destacó su pulsión de vida, esa que lo mantuvo creando música y arte hasta sus últimos días.

​”Y encima, yo lo que creo que ha pasado, porque yo también me aferro a la vida. Si no, yo me pego un corchazo y se terminó. Que lo he pensado más”, confesó en un arranque de descarnada honestidad. “No ahora, en este momento, no estoy tan mal, digo, pero porque no sirvo para viejo. No, me doy cuenta que no sirvo para viejo, no servía, boludo. Hay gente que sirve para viejo y gente que no tiene”.

​Hoy, el “hombre metálico” ha dejado este plano, pero su obra, sus misas ricoteras y su inquebrantable honestidad intelectual quedan grabadas a fuego en la historia grande de la cultura popular argentina. Dejó de tirar papel picado en la tierra, pero su pogo se vuelve eterno.

Noticias relacionadas

Conmoción: murió el Indio Solari, de Los Redonditos de Ricota

Conmoción: murió el Indio Solari, de Los Redonditos de Ricota