Laura es oriunda de Villa El Salvador, Angaco, vive junto a su hermana y se dedica de lleno a su emprendimiento de semitas caseras. Sin embargo, detrás de cada bandeja hay una historia de lucha y reinvención.

Mi emprendimiento nació a partir de una enfermedad que se desarrolló por un pico de estrés en el año 2018. Estuve tres años sin trabajar y empecé a hacer cosas para vender. Siempre hacía artesanías, pero como no me iba muy bien, comencé con las donas. Me salieron muy ricas y empecé a venderlas casa por casa”, contó Laura a Diario La Provincia SJ.

Con el tiempo, encontró en las semitas una nueva oportunidad. “Una tarde, tomando mates en familia, hice semitas y me preguntaron por qué no las hacía para vender. Al principio hacía 3 kilos de harina, pero gracias a una publicación en Facebook, la gente empezó a venir más. Luego pasé a hacer 5, 10, 15 y hasta 25 kilos. Eso equivale a unas 590 semitas”, recordó.

Laura junto a su hermana, su gran compañera en la vida.

Una panadera con alma de luchadora

Laura trabaja con herramientas prestadas y un horno que compró a un familiar, pero no baja los brazos. “La garrafa me la presta mi hermana que vive en el sur. La cocina se rompió y no tengo presupuesto para comprar una nueva”, relató.

Su sueño es poder tener un espacio propio de venta y ampliar la producción hacia panificados precocidos y precongelados. “Quiero progresar un poco más, no solo quedarme en casa. Es un producto muy bueno el que hago y me esfuerzo mucho. Mi sueño es hacer un salón adelante de la casa para vender mis productos”, expresó.

Laura nunca bajó los brazos ante los desafíos de la vida.

De empleada a emprendedora: la búsqueda de paz y libertad

Durante muchos años, Laura trabajó en comercios, hasta que los problemas de salud la obligaron a cambiar de rumbo. “Desde los 17 años fui empleada de comercio hasta los 33. En 2018 se me desarrolló un problema de salud por un pico de estrés y maltrato laboral. Hoy vivir de mi emprendimiento me da paz, porque soy mi propia jefa. Prefiero llegar a fin de mes rasguñando, pero tranquila y con salud”, dijo.

Además de trabajar, Laura soñaba con recibirse de mecánica dental, una carrera que debió pausar por razones económicas, aunque no la descarta para el futuro. “Tuve que dejar porque al bajar las ventas no pude seguir costeando los materiales, pero quiero retomarla el año que viene”, contó.

Laura tiene una historia de vida muy fuerte. Foto: Diario La Provincia SJ / Maximiliano Huyema.

Su historia de vida también está atravesada por la responsabilidad temprana. “Con mi hermana Valeria, a los 19 años nos tuvimos que hacer cargo de nuestros cinco hermanos menores. Mi mamá se fue a Ullum con una pareja, y mi papá no quería hacerse cargo, incluso quiso llevarlos a un orfanato. Nosotras no queríamos eso”, recordó con emoción.

Laura es una gran trabajadora en la vida.

“Yo trabajaba en comercio y mi hermana hacía trabajos de niñera y limpieza. Aunque éramos menores, el juez nos dio la tenencia provisoria y después la permanente. Nos encargamos de que los chicos tuvieran comida, escuela y contención”, relató.

El sueño de seguir creciendo

El año pasado Laura no pudo participar en Emprendedora del Sol por no cumplir con el requisito de monotributista. Pero este año, las condiciones cambiaron y pudo inscribirse. “Me mandaron el link en el grupo de emprendedores de Angaco y me anoté. Gracias a Dios, la gente me conoce y votó por mí. Una clienta me dijo: ‘yo elegí el tuyo porque me gustan tus semitas y porque sos una buena chica’”, contó emocionada.

Al principio hacía donas, hoy su fuerte son las semitas.

Hoy, Laura Martínez Agras representa mucho más que un emprendimiento: simboliza la fuerza de las mujeres sanjuaninas que se reinventan ante la adversidad, apostando al trabajo y la independencia.

El sueño de Laura es tener un local en su casa.
Laura sueña ser emprendedora del sol.

Noticias relacionadas

Itatí, la Emprendedora del Sol por Albardón que superó duros desafíos: “no me rendí”

Itatí, la Emprendedora del Sol por Albardón que superó duros desafíos: “no me rendí”