Alan Caballero fue condenado este viernes a la pena de un año de prisión de cumplimiento condicional tras ser hallado culpable del delito de hurto agravado por escalamiento, en el marco de una causa que se tramitó mediante juicio abreviado en la UFI de Flagrancia.
Durante la audiencia, el Ministerio Público Fiscal solicitó que se homologara el acuerdo alcanzado entre las partes y que se impusiera al imputado una pena de un año de prisión condicional. La fiscalía sostuvo que la sanción resultaba adecuada teniendo en cuenta las circunstancias del caso, la admisión de responsabilidad por parte del acusado y antecedentes procesales vinculados a una suspensión de juicio a prueba que había sido otorgada anteriormente.
Además, el representante fiscal pidió una medida de protección para la víctima, consistente en la prohibición de realizar actos perturbadores o molestos en su contra.
Tras analizar el acuerdo, la jueza resolvió homologar el juicio abreviado y condenar a Caballero como autor material penalmente responsable del delito de hurto agravado por escalamiento.
En su resolución, la magistrada también dispuso una restricción para que el condenado no ejerza actos de molestia o perturbación hacia la denunciante, y ordenó su inmediata libertad, ya que no existía otra medida judicial que justificara su detención.
El robo que terminó en una gresca barrial
El hecho por el que Caballero llegó a juicio ocurrió el pasado 28 de mayo en el barrio Huarpe, en Pocito. Aquella tarde, efectivos policiales acudieron al lugar luego de ser alertados sobre una violenta pelea en la que participaban unas 20 personas, quienes se enfrentaban con palos y piedras.
Mientras intentaban controlar los disturbios, varios vecinos señalaron a Caballero, entonces de 18 años, como uno de los autores del robo de dos equipos de aire acondicionado de una vivienda de la zona.
La propietaria de la casa relató que escuchó ruidos en el techo y, al salir, observó a varios hombres trasladando uno de los equipos exteriores. Según denunció, al advertir su presencia y comenzar a gritar, los sospechosos arrojaron uno de los motores sobre el techo de una vivienda vecina y escaparon por los techos.
La mujer aseguró reconocer a Caballero como vecino del barrio y lo identificó como uno de los participantes del hecho.
A partir de los datos aportados por vecinos, los policías realizaron un rastrillaje y encontraron los dos equipos de aire acondicionado ocultos debajo de un montón de ropa en otra vivienda. Los aparatos, de marcas BCA y Noblex, presentaban daños, abolladuras y cortes en los caños y cables.
La causa fue investigada por la UFI de Flagrancia y concluyó con el acuerdo de juicio abreviado que derivó en la condena dictada este viernes.
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