La pandemia cambió la vida de muchos, y para Ricardo fue un punto de inflexión. Tras 28 años trabajando en comercio y 15 años al frente de un maxikiosco en la entrada de un paseo comercial, el cierre obligado de su negocio lo llevó a replantearse su futuro. Y hoy encontró una nueva veta comercial en un rubro diferente.
“Realmente he nacido con el gusto de la madera”, contó a Diario La Provincia SJ. “En realidad lo desarrollé con el tema de la pandemia, porque yo tenía un negocio en la peatonal y nos ahorraron tres meses la patronal. Surgió en ese momento que digo, ¿qué hago? No tenía de dónde sacar dinero. Empecé con algunos clientes que publiqué en internet, compré un poco de madera, hice algunos muebles… y de ahí empecé a crecer. Gracias a Dios me fue bien”.
Lo que comenzó como un emprendimiento para sobrevivir económicamente, terminó convirtiéndose en su verdadera vocación. “Tuve que cerrar el negocio de la peatonal porque ya no me daba el tiempo para trabajar con lo que era la madera y el comercio”, recordó.
Su experiencia en el comercio le enseñó disciplina, pero la pasión por la madera le permitió manejar sus propios horarios. “Acá la diferencia es que yo manejo mis horarios, estoy en el taller, trabajo de corrido, puedo tomarme un día sin trabajar o hacer un fin de semana completo si lo necesito. Y gracias a ello tengo tiempo para mis hijos”, explicó.
Ricardo hoy combina la carpintería con el diseño arquitectónico. Trabaja junto a una arquitecta y un ingeniero, quienes le facilitan los planos de los proyectos. “Ellos me pasan los planos y, en base a eso, armamos todo para el local. Trabajo todo por pedido y a medida: desde un placard, un mueble de cocina, hasta locales comerciales completos”, detalló.
Entre sus trabajos más destacados, mencionó la franquicia de un local de ropa interior en un paseo comercial y otro locales comerciales con un diseñor especial. “Cada proyecto es un desafío”, explicó.
La resiliencia de Ricardo se refleja también en su historia personal. Aprendió a valerse por sí mismo desde muy joven, cuando sus padres se separaron y él tuvo que asumir responsabilidades en la casa. “Aprendí a hacer de todo: construir mi casa con mis hermanos, plomería, cerámicos, pisos flotantes… Lo único que no hago es electricidad, por miedo”, relató.
El aprendizaje constante es otra de sus claves. Además de la práctica diaria, realiza cursos por internet. “Hoy hay muchos diseños y materiales novedosos: revestimientos tipo mármol, paneles que ahorran paredes rasgadas… Si uno no se actualiza, se queda atrás. Yo trato de incorporar todas estas novedades”, sostuvo.
A pesar del éxito, Ricardo reconoce que el camino no fue fácil. “Después de la pandemia me separé, quedé con deudas y tuve que activar rápido con trabajo. Fue duro, pero salió. Hoy comparto mucho tiempo con mis hijos, algo que antes no podía por los horarios de comercio”, explicó.
Sobre su relación con los clientes, destaca la importancia de la empatía y la calidad del trabajo: “Cada trabajo es un desafío. Depende del cliente: si uno hace las cosas mal, no vuelve a llamarte ni te recomienda. Por eso hay que estudiar, aprender y dar siempre lo mejor”, indicó.
“Yo estoy feliz con lo que hago hoy, y mientras siga creciendo, seguiré adelante”, contó. Con su taller pequeño, pero lleno de creatividad, y su capacidad combina experiencia, innovación y trabajo artesanal.
La pandemia lo obligó a reinventarse, y hoy, su talento en la madera es buscado por quienes quieren darle identidad a sus comercios.
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